SIN CONCESIONES
Oportunidad perdida para Zapatero

Por Pablo A. Iglesias
4 min
Opinión11-11-2006
La negociación entre el Gobierno y ETA está quedando al descubierto. Habrá quien no quiera verlo. Pero ser ciego de voluntad no cambia los hechos. Son muchas las contradicciones y los errores cometidos por Zapatero en su intento por pasar a la historia como el presidente que acabó con el terrorismo. La pregunta es: ¿a qué precio? El fin nunca justifica los medios. Esta es la lección que todavía debe aprender Zapatero. Apenas necesitaría una tarde, mas luego hay que aplicarlo. La guerra de Iraq perseguía un buen fin, derrocar a Sadam Husein, pero los medios empleados por Bush no fueron los adecuados. Felipe González también puso su mejor empeño al tratar de acabar con ETA, mas el GAL fue el peor de los caminos. Zapatero debería comprender que una cosa es el diálogo con ETA para poner fin al terrorismo y otra muy distinta negociar la autodeterminación del País Vasco, la liberación de los presos, la anexión de Navarra y la legalización de Batasuna. La democracia jamás debe pagar un precio político a los terroristas por dejar de matar de la misma manera que no premia a un ladrón cuando deja de robar. El primer error que cometió Zapatero fue proclamar el inicio del principio del fin antes de tiempo. Quiso ponerse la medalla del alto el fuego consciente de que los terroristas daban ese paso gracias a las conversaciones que el Partido Socialista había mantenido con ETA durante los tres años anteriores. Ahí comenzó a vislumbrarse que la tregua era producto de un acuerdo con el Gobierno, aunque el propio Zapatero había negado la existencia de contactos. El segundo error fue anunciar una verificación del alto el fuego que jamás se produjo. ETA siguió extorsionando a los empresarios y cometiendo atentados urbanos. Sin embargo, Zapatero cerró los ojos y sostuvo contra la evidencia que los terroristas habían cesado sus actividades delictivas. El tercer error de Zapatero fue prometer una comparecencia en el Congreso que nunca se ha producido. En su lugar dio una rueda de prensa como si temiera más los argumentos de la oposición que las preguntas pactadas de los periodistas. Cuarto error: anunció una reunión con ETA durante el verano de la que nada ha contado porque, puesto que salió mal, prefiere decir que aún no se ha producido. El quinto error es el más grave. Zapatero está utilizando la Justicia en beneficio del proceso sin entender que los terroristas deben pagar por los crímenes cometidos en el pasado aunque tengan intención de no volver a matar en el futuro. Otegi y De Juana Chaos son los principales beneficiados de la amnistía que el Gobierno está concendiendo por adelantado a ETA. El sexto error deja en evidencia las verdaderas intenciones de Zapatero. Cualquier persona sensata, coherente y racional habría puesto fin de inmediato a la negociación con la banda tras el robo de 350 armas y 9.000 cartuchos de munición. Zapatero no. El presidente del Gobierno permanece dispuesto a llegar a un acuerdo con los terroristas para que dejen de matar. A cambio, Otegi le exige una amnistía policial y judicial para todo el entorno de ETA. Si el presidente sigue adelante en estas circunstancias es por cabezonería, por cerrazón, porque está atrapado en sus propios errores, por negarse a rectificar y porque ha vinculado su futuro político al fin de ETA. Zapatero ganó las elecciones por las mentiras del PP tras el 11-M. Consciente del error de Aznar, prometió decir la verdad pero ha incumplido su palabra. Ni ha sido claro en sus intenciones ni ha contado detalle alguno de la negociación con ETA. Ha ocultado datos y ha mentido sobre los contactos mantenidos con los terroristas. Desde el primer momento dejó al margen al principal partido de la oposición consciente de que Rajoy jamás admitiría tantas insensateces. El presidente del Gobierno pidió una oportunidad para poner fin al terrorismo a través del diálogo. Los ciudadanos le otorgamos nuestra confianza para intentarlo pero ha jugado con ella, con el dolor de las víctimas y con la dignidad de los muertos. A estas alturas ha perdido la oportunidad. Ha llegado el momento de que admita los errores cometidos, ponga fin al proceso y permita que la Policia y la Justicia persigan a la banda con todo el peso de la ley. ETA le está tomando el pelo pero él sigue confiado en que el proceso discurre. Menudo ingenuo.
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Pablo A. Iglesias
Fundador de LaSemana.es
Doctor en Periodismo
Director de Información y Contenidos en Servimedia
Profesor de Redacción Periodística de la UFV
Colaborador de Cadena Cope en La Tarde con Ángel Expósito






