SIN ESPINAS
De los muros a los puentes

Por Javier de la Rosa
2 min
Opinión29-10-2006
El siglo XXI comenzó con hechos terribles. Pero a los atentados de las Torres Gemelas de Nueva York no le precedieron grandes discursos. El perro no ladró ni una sola vez antes de morder. ¡Perro peligroso! Las democracias occidentales no hablan de otra cosa que de la tolerancia, la alianza de civilizaciones y el diálogo intercultural; mientras que cada una de esas palabras se convierte en un ladrillo, un metro más de alambrada o un bloque de hormigón que levanta un muro. A los de Cisjordania, Padua (Italia), Botswana, Bagdad, Cuincy (Francia), Usti nad Labem (República Checa) hay que unir la verja de 6 metros de Melilla. Pero como siempre, EEUU quiere estar a la cabeza de todo y lo conseguirá después de que Bush firmara esta semana la construcción de un muro de hormigón de 3.200 kilómetros entre México y EEUU. ¿Para qué? Para evitar el paso de unas 400.000 personas que ingresan en el país sin papeles cada año. El problema de la inmigración es una realidad que desborda a Occidente como una riada anega un valle. En ese lugar hemos construido nuestro modo de vida, donde los verdes prados de la abundancia nos han cegado. Pero los tiempos de diluvio llegan tarde o temprano y la fuerza de la naturaleza se muestra siempre implacable con el hombre. Y era natural que esto ocurriera. ¿O no quiere un hombre lo mismo que otro hombre? Y querer es poder, cueste lo que cueste; incluso la propia vida. Este Occidente construye ahora embalses para contener la riada, muros de separación que terminarán encarcelando a sus constructores. Si se hubieran construido canales para controlar todo ese flujo, ahora nada se desbordaría. Si se hubiera repartido, ahora nadie se ahogaría, ni se asfixiaría. Los muros de hoy nos retrotraen a Berlín, cuánto pues hemos evolucionado en 20 años. Los muros nos llevan a la más oscura Edad Media, donde no había ciudad en paz sin estar sellada por una fortificación. Hay muros que se ven en la Tierra desde la Luna desde hace 24 siglos, y por aquel entonces en China no andaban con la misma tecnología que la que se utilizó para construir el puente de San Francisco. Los puentes crean lazos, los muros obstáculos. No es metáfora sino la macabra realidad de una humanidad que habla de progreso.






