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ANÁLISIS DE ESPAÑA

Meterse en obras

Fotografía

Por Alejandro RequeijoTiempo de lectura3 min
España24-09-2006

Ha pasado ya mucho tiempo desde que el presidente del Gobierno se embarcó en el proyecto más ambicioso de su carrera. Al igual que el españolito de a pie que decide hacer obras en su casa, Zapatero, incluso antes de llegar a La Moncloa, también tomó la decisión de llevar a cabo la mayor de las remodelaciones. No obstante, en este caso se trataba de algo mucho más ambicioso que tirar un tabique para darle salida al salón. Más complicado que suprimir la terraza para ampliar unos metros la cocina. El obrón que Zapatero tenía entre ceja y ceja consistía nada menos que en acabar con ETA. Lo primero que hizo fue consultar con distintos especialistas. Desde expertos en la materia hasta el vecino de enfrente que ya intentó sin éxito la misma obra años atrás. Entre los conocimientos de unos y los errores pasados de otros, surgió un plan de trabajo que parecía ser del agrado de todos. Lo llamaron el Pacto Antiterrorista. El éxito estaba garantizado, la obra sería definitiva, sin embargo, el presupuesto y los plazos no terminaron de convencer a Zapatero que optó por buscar otras alternativas. El presidente estaba convencido de que la obra que él tenía en la cabeza era posible de hacer en mucho menos tiempo y a cambio de un precio menor. Fue ahí cuando se puso en contacto con perros viejos en esto de hacer obras chapuzas. Los nuevos consejeros le aseguraron que su idea estaría lista en un plazo corto, concretamente antes de las elecciones de 2008. Esto hizo enloquecer de emoción a Zapatero. Lo que otros llevaban más de 30 años intentado, ahora él sería capaz de hacerlo en una sola legislatura. El dirigente socialista quedó completamente seducido por esta nueva oferta y dio orden de que se pusieran manos a la obra. Ya han pasado seis meses desde que se oficializase públicamente aquel acuerdo y el proceso ha atravesado por diversas fases. Desde la ilusión y la confianza de los primeros días a la preocupación actual. El caso es que la obra esta siendo dura, difícil y a todos se les está haciendo muy larga. Tras medio año de espera, Zapatero no ve avances significativos. A cambio tiene que soportar cada día incesantes y molestos ruidos en forma de cartas de extorsión, actos de violencia callejera, manifestaciones o insultos. En los trabajos de remodelación han caído pilares importantes de la casa socialista como Bono o Ibarra y todavía pueden caer más. Mientras tanto, la obra sigue sin dar los frutos esperados. A esto hay que sumarle las broncas constantes con el vecino de enfrente. Harto de los ruidos, este vecino no deja de recordarle lo bueno que era el Pacto Antiterrorista y que la gente que le está haciendo la obra no es de fiar. Para más inri, estos señores de dudoso honor cada semana aparecen para subir más y más el presupuesto de la operación. Están enfadados con Zapatero porque de momento se ha negado a darles nada, al menos hasta ver los avances. Por todo esto, el presidente se encuentra en una difícil situación. Ni siquiera el plazo que le prometieron parece estar ya asegurado. Zapatero tiene varias opciones pero ninguna le vale. Puede sanear y empezar desde el principio, volver al Pacto Antiterrorista. No obstante, ese sería un precio muy alto y además el vecino no parece estar por la labor de volver a apoyarle en nada. Tras seis meses y tantas ilusiones invertidas, el líder del Ejecutivo tampoco puede parar la obra. Por eso de momento ha apostado por que la operación siga a pesar de los ruidos. Lo que teme ahora es que al final tenga que pagar todo lo que le piden para que no le dejen plantado con la casa patas arriba. En definitiva que más le vale a Zapatero que la situación mejore, bien en forma de avances o en forma de un cambio actitud de los operarios. De lo contrario acabará como casi todos los españolitos que a la hora de hacer alguna chapuza tiran por lo fácil, es decir, con entonando aquello de: “Quién me mandaría a mí meterme en obras”.

Fotografía de Alejandro Requeijo

Alejandro Requeijo

Licenciado en Periodismo

Escribo en LaSemana.es desde 2003

Redactor de El Español

Especialista en Seguridad y Terrorismo

He trabajado en Europa Press, EFE y Somos Radio