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ROJO SOBRE GRIS

Un hombre a imitar

Fotografía

Por Amalia CasadoTiempo de lectura2 min
Opinión09-07-2006

No debiera habernos sorprendido la ausencia de reproches. Había quienes esperaban reprimendas, alguna palabra dura, alguna referencia a las políticas contra la familia. Este Papa pequeño y menudo escribió su primera encíclica bajo el título "Dios es amor", y ha demostrado que esa es su pedagogía: no el conflicto, sino el amor. ¡Qué lejos queda aquella imagen de intratable hombre de hierro y panzer alemán que durante tanto tiempo fabricaron de él los medios! Sus palabras y comportamiento son un ejemplo para todos los cristianos y también para quienes no lo son. Benedicto XVI, que es una eminencia intelectual y una mente hipercultivada, un teólogo excepcional y una cabeza pensante digna de elogio, lleva allá donde va un mensaje sencillo: el amor. Lejos de los debates intelectuales o teológicos, su ejemplo personal es el de una caridad enorme y respetuosa hacia cualquier persona, incluidas aquellas que, en términos de principios y valores, podrían considerarse rivales o enemigos. No se engríe, ni adopta actitudes de superioridad. Su rostro es el de un hombre que acoge a quien tiene frente a él, humilde, predispuesto al diálogo verdadero, al encuentro humano y personal ante todo. Llama la atención lo que Benedicto XVI les decía a los 64 periodistas que le acompañaron en el avión desde Roma a Valencia. Lo cuenta Irene Hernández Velasco para . Benedicto XVI no iba a arremeter contra las políticas del Gobierno español.. “Únicamente durante el vuelo (...) se permitió hablar claramente de los matrimonios entre personas del mismo sexo. Pero lo hizo acuciado por las preguntas de los informadores”. Y lo que dijo Benedicto XVI, según cuenta esta periodista, fue lo siguiente: “No comencemos con los casos negativos, porque por el contrario, se ven muchas familias que se aman y son felices. Nosotros queremos resaltar esa realidad que es la esperanza del futuro. Es verdad que hay problemas y puntos donde la Iglesia dice ‘no’ porque la Iglesia no puede aceptar determinadas cosas. Queremos hacer comprender que según la naturaleza del hombre, el hombre y la mujer han sido hechos para dar futuro a la humanidad y, por lo tanto, demos luz a estas cosas positivas, y así se podrá entender por qué la Iglesia no puede aceptar determinadas cosas aunque quiere ayudar a las personas”. Es toda una pedagogía de vida: arrojar luz sobre aquellas cosas positivas que son la esperanza. El Encuentro Mundial de las Familias de Valencia ha sido de esta manera una mostración de una realidad, la de la familia, que no ha necesitado alusiones a otras formas de organización humana, ni a sus consecuencias. Ha sido una ventana al mundo a través de la que hemos podido disfrutar de un cristiano que acompaña en su dolor a los que sufren, que se encuentra cordialmente con quienes le atacan, que habla con claridad y sencillez y es un ejemplo de amor cristiano que congrega en torno a Cristo a toda la familia que es la Iglesia. Otra vez, rojo sobre gris a Benedicto XVI, un ejemplo de hombre a imitar.

Fotografía de Amalia Casado

Amalia Casado

Licenciada en CC. Políticas y Periodismo

Máster en Filosofía y Humanidades

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