ROJO SOBRE GRIS
El deseo de una casa

Por Amalia Casado
2 min
Opinión02-07-2006
“Todos los hombres tienen en su corazón el deseo de una casa”. Alguien comenzaba recientemente con estas palabras sencillas un precioso discurso. Parece claro que una casa es un lugar; un lugar donde vivir; que una casa se tiene, porque es un espacio en propiedad. Es difícil para un joven encontrar ese lugar hoy. Los motivos son muchos: los precios, los sueldos, la elección misma ... y la incertidumbre que genera esa sensación de que tendrás que pasar gran parte del resto de tu vida pagándole al banco “su” casa. Pero lo más difícil no es eso, por arduo que resulte. Llegará un día en que la hipoteca venza y la casa, por fin, se posea definitivamente. “En un corazón joven –proseguía el discurso- existe con mayor razón el gran anhelo de una casa propia, que sea sólida, a la que no sólo se pueda volver con alegría, sino también en la que se pueda acoger con alegría a todo huésped que llegue”. Eso es más complicado: que la casa sea sólida, que volver cada día a ella sea motivo de alegría, que sea un hogar, que sea encuentro y acogida para otros también, y que así sea todos los días de la vida. “Esta nostalgia no es más que el deseo de una vida plena, feliz, realizada”. Esa casa de la vida, o esa casa que es la propia vida, es una casa que se construye, pero no es un lugar. Sus habitaciones son la familia, la amistad, el trabajo, el ocio. Queremos llenarla de experiencias que sean todo lo contrario a un mueble de usar y tirar: queremos no equivocarnos con ellas, que sean valiosas. Esa casa que es la vida sólo se compra una vez, y es para siempre. Y esa casa que es la vida es imposible construirla sólo: siempre ha de ser una casa compartida: un hogar y un lugar de acogida donde nos sintamos queridos por quiénes somos y donde a todos se les quiera por quiénes son. Queremos que sea la mejor y queremos que nunca se caiga: necesita unos buenos cimientos, los mejores. Es un reto el acceso de los jóvenes a la vivienda hoy. Acompañarles para que sea un hogar y su vida una obra de arte, una responsabilidad que se nos está olvidando. Rojo sobre gris para el discurso de Benedicto XV a los jóvenes en Cracovia el pasado mes de mayo.
Seguir a @AmaliaCasado

Amalia Casado
Licenciada en CC. Políticas y Periodismo
Máster en Filosofía y Humanidades
Buscadora de #cosasbonitasquecambianelmundo






