ORIENTE PRÓXIMO
El presidente palestino presiona a Hamas para que reconozca a Israel
Por Salva Martínez Más
2 min
Internacional28-05-2006
Mahmud Abbas, el presidente palestino, quiere poner fin a las hostilidades que enfrentan desde hace dos miércoles a las Fuerzas de Seguridad que obedecen a su partido, Fatah, con las que rinden cuentas a Hamas, el partido gubernamental. Su solución pasa por que Hamas adopte un documento que aprueba de forma implícita el Estado de Israel.
En los territorios ocupados palestinos todo problema parece remitir al ocupante: Israel. Esto ocurre incluso cuando los problemas son las tensiones entre las fuerzas de seguridad fieles a los diferentes partidos políticos que dominan las instituciones palestinas, Fatah y Hamas. Desde que hace dos miércoles en Gaza se desplegaran los 3.000 hombres de la nueva fuerza de seguridad palestina a las órdenes del ministro del interior, el islamista de Hamas, Said Siyam, éstos no han dejado de protagonizar escaramuzas que les han enfrentado a los hombres de las Fuerzas de Seguridad de la Autoridad Nacional Palestina (ANP) fieles a Fatah. El ambiente que ha provocado esta violencia, a menudo sangrienta y a la que no pocas fuentes atribuyen una decena de muertos, justificaba las declaraciones del portavoz de Fatah, Taufik Abu Koussa, quien preveía a finales de la semana pasada una grave crisis. “Todo es posible, incluso si todos saben que en una guerra civil sólo puede haber dos perdedores en lugar de un vencedor”, temía Abu Koussa. Para calmar los ánimos y resolver la crisis que atraviesa la política palestina, Abbas dio una vuelta de tuerca más a la incómoda situación en la que se encuentra la ANP desde que Hamas ganara las elecciones legislativas el pasado mes de enero. Así, en la Conferencia para el Diálogo Nacional celebrada la semana pasada, Abbas planteó un acuerdo entre Fatah y Hamas no sobre la cuestión de seguridad interior, un rompecabezas palestino tras la constitución de la nueva fuerza de seguridad palestina de Siyam, sino sobre Israel, el verdadero actor condicionante de todo cuanto ocurre en los territorios ocupados. Esto explica que el jueves pasado Abbas asegurara con firmeza que daría diez días a Hamas y Fatah para que se pongan de acuerdo y acepten un documento elaborado por miembros de ambos partidos que se encuentran en prisiones israelíes, situación que les otorga un reconocimiento unánime por parte de la sociedad palestina. Dicho texto, plantea la existencia de un Estado palestino cuya capital sería el barrio musulmán de Jerusalén y que estaría compuesto por la Franja de Gaza y Cisjordania tal y como eran en 1967, tras la guerra de los seis días. En definitiva, estas condiciones implican, sin que sea explícito, el reconocimiento de Israel que Abbas quiere imponer a Hamas. El presidente palestino, además, urge al partido gubernamental. “Si en diez días no se alcanza un acuerdo dialogado, convocaré un referéndum en 40 días”, decía Abbas el jueves pasado. Mientras, en Israel se observa cómo los palestinos resuelven “una cuestión interna” tal y como ha calificado la situación palestina el premier israelí, Ehud Olmert. La semana pasada, Olmert puso en común con el presidente de EE.UU., George W. Bush, en Washington su plan de retirar 70.000 colonos de Cisjordania de manera unilateral. Dicho plan prevé la anexión del 10 por ciento del territorio palestino en Cisjordania y la perpetuación de la colonización, dado que allí hay cerca 240.000 colonos israelíes.





