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SER UNIVERSITARIO

Orgullo y mentira

Fotografía

Por Álvaro AbellánTiempo de lectura2 min
Opinión07-05-2006

El País ha publicado noticias falsas por arrogancia, siendo yo su director y no”, ha confirmado Juan Luis Cebrián, ahora que en el independiente de la mañana hablan de conmemoraciones. La verdad es que, ya que se ponía, podría haber reconocido cuáles. Aunque para los que gustamos de beber en varias fuentes, no nos hace falta. Dicen los totems del oficio que el periodista es quien pone la realidad en manos de los ciudadanos. Terrible frase que puede ser pronunciada fundamentalmente de dos maneras: con orgullo o con humildad. También de esas dos formas puede pronunciarse la confesión de Cebrián y, tal y como nos hablan habitualmente de su prestigiosa figura del “defensor del lector”, da la impresión de que lo vive con la actitud primera. Los propios periodistas han entendido habitualmente su profesión desde cuatro concepciones que a veces consideran incompatibles: como oficio, como profesión, como carácter -o raza- o como vocación. Más allá de las distinciones entre unas y otras definiciones, lo cierto es que las cuatro pueden también pronunciarse fundamentalmente de las dos maneras citadas: con orgullo o con humildad. “Los hechos son sagrados; las opiniones, libres”, dice un falaz lema asumido por demasiados periodistas. Como si la verdad o falsedad de lo publicado fuera más o menos disculpable según el género periodístico desde el que se escriba. Pero el hecho es que incluso las mismas palabras en los mismos géneros pueden, de nuevo, estar motivadas por dos actitudes fundamentales: el orgullo o la humildad. Aún soy joven en este oficio, o profesión, o vocación, pero además de saber que no existe información ni opinión pura, que no pertenezco a otra raza y que los ciudadanos viven realidades más importantes que las noticias, empiezo a comprender una lección que repiten demasiados periodistas sin citar la fuente: “Humildad es andar en verdad”, dice Santa Teresita de Lisieux. Esta frase sí que me costaría pronunciarla con arrogancia. Entre otras cosas porque, si lo hiciera, dejaría de ser verdad. Las mentiras del periodismo son todas fruto de la soberbia de alguien; las verdades, de la humildad.

Fotografía de Álvaro Abellán

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Doctor en Humanidades y CC. Sociales

Profesor en la UFV

DialogicalCreativity

Plumilla, fotero, coach