ANÁLISIS DE LA SEMANA
La otra cara de la política

Por Isaac Á. Calvo
2 min
Internacional06-05-2006
La otra cara de la política se ha visto durante los últimos días en Francia. Allí, el caso Clearstream ha levantado una trama de corrupción y acusaciones que está salpicando, entre otros, al primer ministro, Dominique de Villepin, y al ministro del Interior, Nicolás Sarkozy. De Villepin parece estar relacionado con el espionaje a Sarkozy y a otros políticos, aunque el primer ministro lo niega y dice ser objeto de una campaña calumnias. Mientras tanto, Sarkozy quiere llegar hasta el final del asunto y averiguar las razones por las que su nombre está presente en el caso. Los jueces tienen la palabra y deberán dilucidar qué es lo que ha ocurrido y el porqué. Lo que sí parece evidente es que aumenta la rivalidad entre Dominique de Villepin y Nicolás Sarkozy para ser el próximo candidato conservador a la Presidencia francesa. La política, sin caras b, ha estado presente en Israel. El nuevo primer ministro, Ehud Olmert, presentó su programa de Gobierno y los nuevos ministros tomaron posesión de sus carteras. Uno de los objetivos del Ejecutivo es avanzar en la paz con Palestina, aunque no parece que vaya a tenerlo fácil pues la violencia siempre está latente. La semana pasada, un ataque israelí causó la muerte a cinco palestinos que se encontraban en un campo de entrenamiento terrorista. La violencia y la política se mezclan en Iraq. Los esfuerzos por lograr la democratización del país y el fin de la actividad insurgente se ven muy dificultados por los atentados terroristas que sólo quieren desestabilizar el país. Todavía queda mucho por hacer pero parece que, al menos, se avanza aunque sea lentamente. La política y la diplomacia son muy necesarias si se quiere llegar a un acuerdo negociado entre la Comunidad Internacional e Irán. La ONU tiene ya un proyecto de resolución presentado por Francia, EE.UU. y Reino Unido sobre el programa nuclear iraní. Ahora queda debatirlo y llegar a un acuerdo. Ojalá que el discurso incendiario del presidente Ahmadineyad y las amenazas de la Casa Blanca no desemboquen en un conflicto armado, pues sería muy grave.
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Isaac Á. Calvo
Licenciado en Periodismo
Máster en Relaciones Internacionales y Comunicación
Editor del Grupo AGD






