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REMODELACIÓN DE GOBIERNO

Rubalcaba, el negociador implacable

Por Enrique García García Tiempo de lectura1 min
España09-04-2006

La salida de José Bono del ministerio de Defensa ha propiciado una pequeña ora de ingeniería en el gabinete. Para cubrir la plaza de José Antonio Alonso, que abandona Interior para ocuparse de la cartera militar, Zapatero ha promocionado a su colaborador más negociador, Alfredo Pérez Rubalcaba, uno de los históricos del partido.

Nacido en Solares (Cantabria) en 1951. Doctor en química con premio extraordinario por la Universidad Complutense y profesor universitario. Rubalcaba ingresó en el Partido Socialista (PSOE) en 1974. Desempeñó diversas funciones oficiales durante la era González donde vivió de primera mano, tanto las etapas más prosperas de los gobiernos socialistas, como las más oscuras. Su trabajo en el ramo de la enseñanza superior le llevó a ocupar la cartera de Educación y Ciencia en 1992. Al año siguiente y hasta 1996 pasaría al ministerio de la Presidencia y de Relaciones de las Cortes. En las elecciones de ese año, con el PSOE en la oposición, fue diputado por Madrid, repitiendo acta en 2000 y 2004. Tras la victoria socialista de ese último año, fue nombrado portavoz de su grupo parlamentario. Hasta hoy ha sido la cara visible del Gobierno en el Parlamento y también la menos visible. Rubalcaba se ha forjado en los despachos una fama de negociador implacable a base de solucionar problemas al presidente del Gobierno. La labor por la que más halagos ha recibido ha sido la gestión referente al Estatuto de Cataluña. Con la reforma estatuaria ya de vuelta en la Cámara catalana, Zapatero ha delegado en Rubalcaba la piedra de toque de la segunda mitad de la legislatura, es decir, abordar el nuevo proceso político iniciado en el País Vasco tras el alto el fuego de ETA. Salvo el Partido Popular (PP), todos los partidos políticos han valorado positivamente su nombramiento como ministro de Interior. Como portavoz parlamentario, el nuevo ministro ha protagonizado numerosos enfrentamientos dialécticos con el PP. Siempre se ha mostrado como defensor de la línea impulsada por Zapatero tras las primarias del partido, y es posible que el criterio de lealtad haya influido positivamente en su nombramiento.

Fotografía de Enrique García García