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SER UNIVERSITARIO

Francisco Javier

Fotografía

Por Álvaro AbellánTiempo de lectura2 min
Opinión08-04-2006

Enemigo político y militar de Ignacio de Loyola, pero hermano en la fe, Francisco Javier hizo grande la visión del vasco al llevar hasta las costas de China, pasando por Japón e India, la experiencia, valores y vida cristiana. Hace unas semanas, El Mundo le señaló como el primer embajador de la globalización; no sólo por llevar lo mejor de Occidente a los rincones más apartados del mundo, sino por rescatar cuanto de valioso había en aquellas culturas y ponerlo en común con la fe, generando nuevas riquezas culturales allí donde ponía el pie. Aunque el peso de la tradición hispanoamericana nos habla de la España que extendió Occidente a las Américas, no conviene olvidar que fue otro español y navarro quien, casi en solitario, llevó la fe sobre la que no se pone el sol al país del sol naciente. Bajo la amenaza de morir por su testarudo dialogar con chamanes, sacerdotes y reyes paganos, convenció con razones y sin armas de que la católica ofrece más y mejores respuestas que las otras religiones a los anhelos más altos y nobles del corazón humano. Valiente, genial conversador, amigo de pobres y ricos, incansable, aventurero, escritor de catecismos y canciones en docenas de lenguas exóticas, contemplativo, sanador de cuerpos y almas aquejadas de enfermedades incurables, muerte a los 46 años en la costa de China (Cantón) después de haber recorrido más de 100.000 kilómetros en menos de 10 años y de haber bautizado a miles de nuevos cristianos. Un conquistador sin espada a quien todo esto le pareció poco, pues asumió, no sin violencia interior contra su ardor guerrero, la frase evangélica: “¿De qué le sirve a un hombre ganar el mundo entero si se pierde a sí mismo?” Después de Nietzsche, en pleno Occidente neopagano, parece que hablar de cristianos es hablar de esclavos pusilánimes y pobres de espíritu incapaces de acciones nobles, heóricas o valientes. Después de los totalitarismos, en pleno Occidente relativista, parece que hablar de la Verdad es hablar de imposiciones, de violencia, de soberbia y de falta de diálogo. En el V centenario del nacimiento de Francisco Javier (celebrado el pasado jueves), tenemos los occidentales -y los españoles- la oportunidad de volver a los orígenes. Tenemos la oportunidad de reflexionar, leyendo cualquier pequeña biografía de Francisco Javier, de descubrir un Occidente valiente, dialogador, abierto al mundo, capaz de afirmar su identidad sin violentar a quien se encuentra en el camino. Patrón de los misioneros y de los jóvenes, Francisco Javier es un ejemplo de vida para todo occidental que quiera afirmar, sin complejos, que, a pesar de los errores, se siente hijo agradecido de su tradición.

Fotografía de Álvaro Abellán

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Doctor en Humanidades y CC. Sociales

Profesor en la UFV

DialogicalCreativity

Plumilla, fotero, coach