Esta web contiene cookies. Al navegar acepta su uso conforme a la legislación vigente Más Información
Sorry, your browser does not support inline SVG

ANÁLISIS DE SOCIEDAD

¡Milagro!

Fotografía

Por Almudena HernándezTiempo de lectura2 min
Sociedad05-02-2006

La noche que falleció Juan Pablo II millones de personas tuvieron una sensación de oquedad en el pecho. Había un gran vacío en los corazones ante la incertidumbre de la situación, ante la pena por la muerte de un ser tan querido, como si fuera de la propia familia, ante la llegada del momento final de tanto sufrimiento y ante la pérdida de quien había sido una gran referencia moral para la humanidad durante más de un cuarto de siglo. Pero aquella tremenda sensación de vacío vino acompañada por el ilógico paso del silencio a los aplausos y, sobre todo, por una inmensa e inexplicable paz. Quizás, el primer milagro que hizo Juan Pablo II después de muerto fue que el mundo, creyente y no, reconociera que aquella persona había tenido "algo": quizás fue su pasión por el hombre, su manera de hacer el bien y su lucha contra el mal, las desigualdades y las injusticias. Apenas diez meses después de aquella noche de sensaciones tan dulces como extrañas, el Vaticano cree haber descubierto un milagro póstumo de Juan Pablo II, una condición de peso para llevarle a los altares. Se demuestre o no, seguramente queden muchos milagros en el anonimato: aquellos que consiguió tras cambiar la mentalidad de miles de hombres. Seguramente muchos ven a la mujer con otros ojos, no sólo como una posesión y un objeto víctima del egoísmo, como destino de la violencia; otros entendieron que la vida está para afrontarla y no para huír de ella, para saber sufrirla, a pelo, sin evasiones; algunos aprendieron que en la fragilidad de los niños reside una gran fuerza, la pureza e inocencia que el hombre necesita, y que la Tierra es demasiado bonita como para destrozarla. Sin embargo, todavía quedan muchas oquedades en el mundo a las que el papa polaco no pudo infundir un poquito de paz. Pero "algo" dejó ver este hombre al mundo loco del siglo XXI que hace pensar en el futuro con esperanza; un "algo" que, posiblemente, nos obliga a buscar el bien en plenitud.

Fotografía de Almudena Hernández

Almudena Hernández

Doctora en Periodismo

Diez años en información social

Las personas, por encima de todo