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ANÁLISIS DE ESPAÑA

Magistralmente peligroso

Fotografía

Por Alejandro RequeijoTiempo de lectura3 min
España05-02-2006

Su apariencia de persona afable, su defensa del talante y el diálogo, su eterna sonrisa... todo era motivo de mofa en las filas del PP. Desde esa actitud arrogante que conlleva la mayoría absoluta, los populares nunca le consideraron una amenaza seria. Le ningunearon, le menospreciaron, llegaron incluso a compararle con Bambi. Qué equivocados estaban. Se van a cumplir 23 meses desde que Zapatero ganara, contra todo pronóstico, las elecciones de aquel 14 de marzo. A lo largo de estos casi dos años de Gobierno el líder socialista ha podido demostrar muchas cosas, pero si algo ha quedado evidenciado, es lo poco que se parece al ingenuo e indefenso cervatillo de Disney. Nada más instalarse en La Moncloa, Zapatero comenzó una lenta pero efectiva estrategia que persigue un único objetivo: enterrar políticamente al PP. Puede parecer un imposible, pero el presidente va camino de conseguirlo. La última maniobra ha sido el pacto alcanzado con Artur Mas con motivo del Estatuto de Cataluña. Mas allá de lo que las conversaciones entre ambos políticos hayan podido influir en la reforma autonómica, esta alianza ha sellado una nueva etapa en las relaciones entre el Ejecutivo y la coalición nacionalista. Zapatero ha añadido así a su lista de posibles apoyos, el último partido con cierto peso en el Parlamento que le faltaba. A parte de CiU, ERC también seguirá estando ahí. Pese al reciente buen entendimiento entre Mas y Zapatero, Carod Rovira sabe que si quiere seguir teniendo algún privilegio más le vale aguantarse los celos y seguir llevándose bien con el partido del Gobierno. También en el País Vasco la sintonía con el PNV es total. "Yo te apoyo unos presupuestos por aquí, y a cambio, yo te compenso con otra cosilla por allá". En Galicia los socialitas gobiernan con el BNG... En esto consiste la estrategia de Zapatero. Ya no es “divide y vencerás”, ahora es “suma y gobernarás“. Mientras el PP se aísla cada vez más en su bancada, el PSOE hace todo lo contrario. Y esta realidad no se limita únicamente al Congreso de los Diputados, se extiende también a los Gobiernos de las comunidades autónomas y lo que es más importante, a la percepción del electorado. Pero esta estrategia no hubiera gozado de tanto éxito sin la inestimable colaboración de su víctima. Desde el principio, la formación de Mariano Rajoy entró al trapo en todas las “provocaciones“. Desde el matrimonio homosexual hasta la cesión de Fungairiño pasando por las reformas estatuarias. Con razón o sin ella, adoptaron una postura fatalista que lo único que ha cosechado es enemigos. Después de tanto anunciar el Apocalipsis parece que España no se ha roto. Por muchas firmas que recojan, el filón del Estatuto se acaba y todavía quedan dos años para las elecciones. Pero ahora ya es tarde para cambiar el discurso. A día de hoy sólo una más que improbable mayoría absoluta, o lo que es lo mismo, un error del Gobierno del tamaño de una guerra de Iraq, salvaría a los populares de la crisis en la que se encuentran. Al final, el Bambi resultó ser de acero tal y como pronóstico Guerra. No obstante, el presidente no quedaría exento de problemas ni siquiera en el caso de que triunfase su objetivo. Desgraciadamente en política todo tiene un precio y los nacionalistas lo ponen caro cuando se trata de vender su apoyo. Es por ello que sólo hay una forma de definir el proceso de marginación política que Zapatero ha sometido al PP. Magistralmente peligroso.

Fotografía de Alejandro Requeijo

Alejandro Requeijo

Licenciado en Periodismo

Escribo en LaSemana.es desde 2003

Redactor de El Español

Especialista en Seguridad y Terrorismo

He trabajado en Europa Press, EFE y Somos Radio