ROJO SOBRE GRIS
Las raíces de este esqueje

Por Amalia Casado
1 min
Opinión09-01-2006
Sus rostros son museos de surcos, enciclopedias de historia grabada a fuego en la piel. Sus manos son como raíces de artríticos árboles centenarios: nudosas, experimentadas, marcadas por una búsqueda incansable y fiel de sustento. El brillo de su mirada ha desaparecido tras la blanquecina niebla de los años como si ocultaran el secreto de la vida. Son las abuelas. Las he contemplado esta Navidad con especial interés, como si fueran la raíz del árbol que soy yo misma, como si fueran un espejo en el que pudiera descifrar quién soy yo. Las abuelas recuerdan. Las abuelas suspiran y repiten una y otra vez las mismas historias, unas más, otras menos. Las abuelas tienen más pasado que futuro. Las abuelas ya han tejido el jersey de su vida y la de otros. Las abuelas dicen cosas como “me casé con una cómoda y un colchón” o “con un trozo de pan y medio arenque, comíamos mejor y teníamos menos enfermedades”. Las abuelas advierten de los peligros. Las abuelas se mueven menos, viajan menos, leen menos, hablan menos. Las abuelas lloran... ...más. Las abuelas rezan más. Las abuelas duermen más, se desvelan más, comprenden más, se abrigan más, tosen más, se olvidan más... Y aunque las hay gruñonas, vivarachas, apagadas, enfermizas, cariñosas... las abuelas son yo misma, mi retrato en el pasado, las madres de mis padres, mis madres por doble partida y partidas en dos entre el pasado y un futuro que ya depende de mí. Rojo sobre gris para las raíces de esta rama que un día será esqueje.
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Amalia Casado
Licenciada en CC. Políticas y Periodismo
Máster en Filosofía y Humanidades
Buscadora de #cosasbonitasquecambianelmundo






