ANÁLISIS DE DEPORTES
Maljkovic sólo es un ‘guerrero’

Por Roberto J. Madrigal
3 min
Deportes08-01-2006
La renovación –por la “total confianza” que el Real Madrid tiene– del técnico Bozidar Maljkovic, hasta 2008, parece más bien una buena noticia a medias: el club que preside Florentino Pérez se garantiza una cierta estabilidad en lo deportivo, pero muy probablemente tan sólo consiga mantenerse entre la elite europea: el momento para evaluar el acierto de esta decisión será cuando el Madrid consiga, o no, garantizarse un nuevo trienio en la Euroliga, un objetivo por el que compite con el Barcelona en una carrera a cara o cruz. Pero Maljkovic, como buen viejo zorro, y por si fuera poco serbio, es un magnífico conocedor de todos los recursos posibles para mantenerse en el primer plano europeo. Sin embargo, resulta que desde hace una década ninguno de los equipos entrenados por Maljkovic, pese al esfuerzo por traer a grandes jugadores –como sucedió en su día con el Unicaja de Málaga y sucede ahora en el Real Madrid–, consigue resultados que demuestren una superioridad evidente tanto en las respectivas ligas nacionales como en Europa. No hay duda de Boza sabe hacer valer el prestigio de sus mejores años y saca adelante algún que otro título para seguir adornando un palmarés impresionante. Ahora bien, de un tiempo a esta parte, viene habiendo síntomas de que no está del todo centrado en la labor de entrenar, y aunque para ello también están los ayudantes –dos tipos de club como Tirso Lorente y Joan Plaza–, por lo visto esta temporada no consiguen el rendimiento que se debería exigir a un equipo como el merengue. Las lesiones de hombres como Igor Rakocevic no ocultan un juego claramente descompensado. Los intereses de Maljkovic como representante de jugadores y su perfeccionismo han llevado a renovar hasta ocho hombres de un equipo que se había mostrado sólido la temporada anterior y que tenía, con jugadores jóvenes, margen de crecimiento en el futuro. Aun así, el técnico serbo francés lleva al extremo sus principios: ser un dictador de mentalidad ganadora, avalado –eso sí– por la rentabilidad con sus equipos. Sin embargo, la intensidad llevada al extremo provoca también muchos rechazos. Muchos jugadores que han estado a sus órdenes no sólo no están contentos con su forma de entrenar, egocéntrica y sin mano izquierda. Como muestra valga un botón: “Siempre busca excusas, no acepta críticas y todo tiene que ser como él dice. Lo que pasa es que luego gana”. Cabría añadir que gana lo justo para justificar su método de trabajo, pero es un hecho que entrenadores como Zeljko Obradovic, Dusko Ivanovic, Ettore Messina e incluso Sergio Scariolo están consiguiendo no sólo mantenerse en la elite europea, sino –lo más importante– continuidad en sus proyectos. Un club como el Real Madrid debe analizar con frialdad los objetivos que pretende, puesto sólo debe preocuparse –aunque sea importante– del primer equipo, sino de cuidar la salud de la la sección para evitar en lo posible que siga siendo deficitaria. El club debe plantearse modernizar una estructura bien planteada, pero un tanto obsoleta porque estratégicamente, otros clubes como el Baskonia y el Barcelona, últimamente también el Unicaja, van por delante. De no repetir las tres finales y el título que consiguió la temporada anterior, habrá que ver lo que tarda Maljkovic en buscar excusas.






