SIN ESPINAS
El Factor Hombre

Por Javier de la Rosa
2 min
Opinión07-10-2001
Judas, la cohorte y los guardias enviados por los sumos sacerdotes y fariseos iban con palos y espadas a capturar a Jesús para encarcelarle. Ya en el huerto de Getsemaní, Judas besó a Jesús como señal para que los guardias le prendieran. "En esto, uno de los que estaba con él, (Simón Pedro) echó mano a su espada, la sacó e, hiriendo al siervo del Sumo Sacerdote (a Malco), le llevó la oreja. Dícele entonces Jesús: «Vuelve tu espada a su sitio, porque todos los que empuñen espada, a espada perecerán»". MT 26, 51-53. José Saramago escribió el pasado 18 de septiembre un artículo en El País. Se titulaba El factor Dios, y en él trataba de meter en el saco del fundamentalismo islámico a todas las religiones, incluida la cristiana. La culpa de todo esto, decía, no la puede tener Dios, quien para el portugués "no es más que un nombre (...), el nombre que, por miedo a morir, le pusimos un día..." La verdadera culpa la tendría "el factor Dios", esa idea inventada por hombres interesados y en nombre de la cual "se ha permitido y justificado todo, principalmente lo peor, principalmente lo más horrendo y cruel". Estoy seguro de que si siquiera llegara a hacerle un simple remiendo a la disquisición intelectual del señor Saramago, él haría con la mía unas buenas puñetas de alta costura. Pero como la juventud es descarada, apelaré para hacerlo a la inconsciencia de un joven que cree que a usted, señor, y a mí, como hombres, no nos separa más que una letra: usted es un escritor Nobel y yo un novel escritor. Absurdo sería que yo defendiera a Dios ¡Como si Dios necesitara defensores! Pero desde luego no puedo aceptar que incluya el mensaje cristiano en el ripio del extremismo más cruel. Dicha afirmación, más que un agravio es una osadía, quizá tan grande como que este imberbe trate de enmendarle la plana a vuecencia octogenaria. Para no ser más papista que el Papa y cómo doctores tiene la Santa Madre Iglesia, reconoceré que tanto la prueba como el contenido del argumento que le voy a dar me la sugirió, este fin de semana, una académica y rigurosa conferencia del Obispo de Cartagena, Monseñor Ureña. La fuente de lo que ya ha leído en el primer párrafo es el Evangelio y quien pronuncia esas palabras tan claras es el fundador del cristianismo. Más diáfano no pudo dejarlo "Quien a hierro mata a hierro muere". Otra cosa, señor Saramago, no es el "factor Dios", es el factor hombre que interpreta a sus anchas y cómo le conviene. Pídanos a los cristianos rezagados ayer y hoy que mañana seamos tan fundamentalistas como para seguir al dictado la Buena Nueva que Jesucristo anunció en el Nuevo Testamento. Verá cómo así ya nunca más en la historia volveremos a desenvainar nuestra espada.






