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ANÁLISIS DE ESPAÑA

Historia de una infidelidad

Fotografía

Por Alejandro RequeijoTiempo de lectura3 min
España16-10-2005

Se casó convencido del compromiso que en ese momento asumía. Feliz, después de una relación tormentosa pero apasionada. Se conocieron en Galicia recogiendo el chapapote dejado por el Prestige. Se enamoraron definitivamente en una manifestación contra la Guerra de Iraq. Él era de León y se llamaba José Luis y ella Pilar, como la patrona de España. El día de su boda, aquel 14 de marzo, todo eran sonrisas, promesas y buenos propósitos. Pero, como en toda relación de pareja, los problemas no tardaron en llegar. Contratiempos, en ocasiones accidentales y otras veces fruto de las extravagancias de él, deterioraron la relación. El entendimiento entre ambos era difícil pero no imposible, se podía solucionar. No obstante, José Luis no estaba preparado y en lugar de luchar y hacer valer aquel compromiso, se dejó seducir por otra mujer. Se llamaba Montserrat y era de Cataluña. Huyendo de las complicaciones para ir a lo fácil, en la catalana creyó encontrar la tranquilidad que su esposa no le daba. En un principio, el apoyo de la amante parecía suficiente, pero Montserrat era una mujer ambiciosa y, a la larga, el precio que José Luis iba a tener que pagar por su compañía iba a ser muy caro. La estabilidad inicial se tornó rápidamente en exigencias y condiciones. El hombre -hipnotizado por el respaldo que su nuevo amor le aportaba en esos inicios- no dudó en satisfacer sus deseos y le prometió más privilegios para el futuro, unas promesas que la amante no iba a dudar en reclamar. Y así fue. La querida pedía más y más y el hombre daba y daba. Los caprichos de Montserrat cada vez le separaban más de Pilar. Así hasta que la catalana se cobró una de esas promesas que José Luis le hizo en su día y le pidió un imposible. A pesar de las fórmulas que el hombre ideó para complacerla, aquel deseo no se podía cumplir. Cuando se quiso dar cuenta de que aquella mujer sólo lo quería para satisfacer sus intereses, fue demasiado tarde. Hoy José Luis se encuentra en una encrucijada de difícil salida. La amante le sigue exprimiendo sin reparar en que, de seguir así, llegará un día en el que José Luis se arruinará y no tendrá nada más que ofrecerle. El día que eso ocurra, ella se marchará en busca de otro pobre hombre al que engañar y él se quedara sólo. Y es que Pilar, cansada de tanta falta de atención y de ver como José Luis le daba más importancia a las peticiones de Montserrat antes que resolver sus problemas matrimoniales, se ha fijado en otro. Se llama Mariano y ha estado ahí apoyándola desde que empezaron a surgir los primeros problemas. Pero esta relación se ha acrecentado en los últimos meses tanto que si hoy Pilar tuviese que elegir entre uno de los dos, se decantaría por Mariano. A José Luis no le queda ya más que aprender la lección: a veces, el camino más corto y menos complicado no es el más adecuado.

Fotografía de Alejandro Requeijo

Alejandro Requeijo

Licenciado en Periodismo

Escribo en LaSemana.es desde 2003

Redactor de El Español

Especialista en Seguridad y Terrorismo

He trabajado en Europa Press, EFE y Somos Radio