SIN ESPINAS
Pasatiempos

Por Javier de la Rosa
2 min
Opinión25-09-2005
Seamos realistas. España está en la más absoluta decadencia. Qué se puede esperar de un país en el que triunfa de esa manera el sudoku de las narices. ¿Qué es eso? Un pasatiempo. Yo creía que el tiempo había que aprovecharlo, exprimirlo a tope, en definitiva, vivirlo. Existe esa mentalidad en el ocio de nuestros días. Por lo que el tiempo de ocio no hace al ser humano más libre para el descanso sino más ocioso, perezoso, holgazán y finalmente vago. Luego nos aburrimos y las estadísticas nos dicen que somos el país que más huye de la realidad a través de la cocaína. El porro y el éxtasis líquido o en pastillas se vende hasta en las discotecas lights, donde se supone que no debería haber alcohol. En la tele lo mismo, todos los días en todas las cadenas. Si es pública: galas de José Luis Moreno. Si son privadas: porquería rosa o informativos plagados de sucesos escabrosos de los que no se acuerda nadie después de comer o cenar. Porque... ¿quién se va a dejar de echar unas risas con las teleseries de mismos chistes, decorados y actores? ¡Un poquito de por favor! De pausa, tres o cuatros risas sobre lo mismo -sexo, drogas y rock and roll- y durante el resto -la mayoría del tiempo- publicidad. Que antes la quitábamos, pero ahora son lo único con cierta creatividad en la televisión. El acontecimiento del mes: Torrente 3. Hasta en la sopa. En los informativos, en el fútbol, en todos los talk shows, late Shows, reality shows, etc. A Segura sólo le falta salir en la misa del domingo de Televisión Española. Tranquilos, que a más tardar, barruntará sacar a Rouco en la próxima secuela del tipo más admirado de la cinematografía española. Al menos así lo dicen las taquillas. En España, nos encanta pasar el tiempo riendo las pedorretas de este personaje a mayor gloria de su autor. Y ¿por qué Torrente hasta en la sopa? ¿Por qué Santiago Segura tiene muchos amigos y sus películas han tocado la fibra del espectador amante del cine basura? Sí, pero además porque en España, como ya ocurre entorno a los bancos, las inmobiliarias y las energéticas del gas, la luz y sobre todo, del petróleo, también la industria cultural es un asqueroso monopolio. Así, si los dueños -participantes todos en la película- dicen que tiene que haber promoción de Torrente hasta en la sopa, que no se quede sin saber cuando la estrenan ni el tato. ¡Pasatiempos!






