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ANÁLISIS DE SOCIEDAD

Un problema de todos

Fotografía

Por Almudena HernándezTiempo de lectura2 min
Sociedad18-09-2005

Tienen que ocurrir las desgracias en occidente para que quienes más pueden hacerlo muevan un dedo. Lo del Katrina ha demostrado que la catástrofe no sólo es problema del país más poderoso del mundo; que las consecuencias pueden cruzar las fronteras. Imaginen ustedes: ese territorio encharcado, sucio y contaminado es el idóneo para que aparezcan multitud de enfermedades. Luego un mosquito cualquiera puede trasmitirlas si ocurre la lotería de llegar a un avión, o que pueda entrar el bicho en cualquier otro medio de comunicación. ¿Ha pensado alguien en las aves migratorias? Aunque las consecuencias de la catástrofe natural del sureste de Estados Unidos se estén asimilando también a un nivel más internacional, no todos tienen esa suerte. Continúan en el olvido decenas de crisis graves provocadas por la injusticia, la pobreza o el maltrato al medioambiente. Quizás lo del efecto mariposa no haya que tomárselo tan a la ligera. Para nada es una broma. O dicho de otro modo: es una broma hasta que nos toca de cerca. Así somos los humanos de simples o de egoístas. Entonces, cuando el problema llama a la puerta de nuestras casas decimos que es de todos, que necesitamos ayuda, que repercute a una escala mundial. ¿Y qué hicimos antes con nuestra solidaridad? ¿Nos preocupamos por el corazón de África? ¿Hicimos algo por los que vienen de lejos? ¿Sentimos algo por lo que sufre el hijo del vecino? ¿Intentamos ayudar a ese mendigo que está tirado en la calle? Parece que ha llegado un momento en el que vivimos en mundos diferentes. El mundo en el que estamos es distinto al que viven otros. Es más, ignoramos la existencia de ese otro mundo. Y no nos damos cuenta de que estamos en la misma barca, que cualquier día nos puede tocar la lotería de la fortuna o de la desgracia. Si ahora dejamos solos a otros para entonces no tendremos con quién compartir el boleto premiado. En cualquiera de los dos casos, el premio sería injusto si sólo recae en uno solo.

Fotografía de Almudena Hernández

Almudena Hernández

Doctora en Periodismo

Diez años en información social

Las personas, por encima de todo