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SIN CONCESIONES

Efecto bumerán

Fotografía

Por Pablo A. IglesiasTiempo de lectura2 min
Opinión16-09-2005

Todavía recuerdo con exactitud dos frases que marcaron las elecciones generales de 2004. Una la pronunció el actual portavoz del PSOE, Alfredo Pérez Rubalcaba. "España merece un gobierno que no le mienta", dijo en plena jornada de reflexión. Fue el último eslogan que lanzaron los socialistas antes de votar. La otra salió de la boca de José Luis Rodríguez Zapatero nada más ganar los comicios. "No os fallaré", dijo ante cientos de fieles. Sus propios simpatizantes parecían albergar dudas de la capacidad de gestión del novel candidato. Dieciocho meses después, aquellos dardos verbales que Rubalcaba y Zapatero dispararon a la opinión pública con gran puntería se vuelven contra ellos como bumeranes. Son muchos los españoles convencidos de que el Gobierno está mintiendo sobre la lucha antiterrorista y los que sienten que el actual presidente les ha fallado al negociar con ETA sin alto el fuego ni tregua. Son públicos y conocidos los contactos del PSOE con Batasuna. También los encuentros entre ETA y un intermediario del Gobierno. Incluso Zapatero admite que está "trabajando" por la pacificación dialogada del País Vasco. Ya no hay duda. A buen entendedor, pocas palabras bastan. España lleva décadas soñando con el final del terrorismo. Ojalá lo consiga Zapatero, ojalá. Dicen los analistas que semejante éxito le catapultaría a la mayoría absoluta y le mantendría en el poder durante años. Es probable pero no seguro. Hoy en día, los españoles no están preparados para aceptar la desaparición de ETA a cualquier precio. Las víctimas nunca admitirán, con razón, que quienes asesinaron a sus familiares caminen libres por la calle. Los jueces verdaderamente honestos nunca permitirán que un terrorista deje de pagar sus crímenes. Y la moral nunca tolerará un acuerdo con quien atenta contra la propia esencia humana. No soy el único que así piensa. Quizá hasta el socialista Patxi López haya llegado a esta lógica. De otro modo no se entiende que proponga ahora un pacto entre políticos y prensa para preservar la negociación con ETA. Es decir, censura. Algún temor al fracaso debe de tener el Gobierno para plantear en plena democracia un silencio tácito sobre las conversaciones con la banda. Algún miedo a las consecuencias debe de tener el Gobierno para querer ocultar lo que hasta ahora no se ocultaba aun siendo propaganda. Ojalá Zapatero termine con ETA de una vez por todas. ¡Ojalá! Aunque gobierne veinte años más, no me importa. Pero, si cede en exceso ante los asesinos y claudica a sus exigencias, el hito puede salir muy caro. Sus promesas de no mentir y no fallarnos a los españoles sobrevuelan su cabeza como un bomerán que amenaza con volver en el momento más inesperado y romperle la crisma.

Fotografía de Pablo A. Iglesias

Pablo A. Iglesias

Fundador de LaSemana.es

Doctor en Periodismo

Director de Información y Contenidos en Servimedia

Profesor de Redacción Periodística de la UFV

Colaborador de Cadena Cope en La Tarde con Ángel Expósito