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SIN CONCESIONES

Vergüenza ajena

Fotografía

Por Pablo A. IglesiasTiempo de lectura2 min
Opinión16-07-2005

La vergüenza es un sentimiento que aflora en momentos de intensidad. La timidez y la humildad son la semilla de la que brota la vergüenza cuando afloran el éxito o el fracaso. El humilde afronta los triunfos con la cautela de saber que algún día llegará un sobresalto y hace frente a las derrotas con la sabiduría de quien trata de aprender una lección para el futuro. En cambio, la soberbia y la vanidad nunca dejan hueco a la vergüenza, ni siquiera en los fracasos. Suelen ser los demás quienes sufren la humillación en carne propia y quienes asimilan que un exceso de confianza siempre acaba por dejar en evidencia al más presuntuoso. Esto le acaba de pasar al Gobierno. Estaba tan convencido de la legalidad del Partido Comunista de las Tierras Vascas que cerró los ojos a las evidencias y rechazó las pruebas de la Policía y la Guardia Civil. Ha tenido que ser la Asociación de Víctimas del Terrorismo la que denuncie en los tribunales al PCTV y consiga que la Justicia investigue su vinculación con ETA. Todo un varapalo para Zapatero. Fue él quien ordenó no impugnar la candidatura del PCTV a las elecciones vascas. Fue él quien manifestó públicamente su confianza en el PCTV. Y fue él quien teledirigió las pesquisas del fiscal. Por suerte, en la Audiencia Nacional todavía quedan jueces independientes. A falta de Garzón, ha tenido que ser Grande-Marlaska quien decida investigar al PCTV. Vergüenza tendría que sentir Zapatero. El jefe del Gobierno sigue empeñado en que los nueve diputados del PCTV son prójimos de la izquierda abertzale en lugar de miembros del entramado de ETA. Zapatero sostiene que el PCTV es un partido legal y en ningún caso un sustituto de Batasuna. Zapatero cree que el PCTV no tiene nada que ver con Otegi aunque cuente con respaldo expreso del político etarra. Ya no quedan dudas. Cuando un político niega la evidencia es porque miente. Cuando un dirigente defiende lo indefendible es porque tiene algún interés en juego. Cuando un presidente del Gobierno protege a parte de una organización terrorista es porque está negociando con ella. No cabe otra explicación aunque seguro que Rubalcaba y De la Vogue inventan una. El Gobierno dice respetar a los jueces y prosigue su trabajo sin vergüenza aunque con mucho nerviosismo. La estrategia que ha ideado Zapatero para acabar con ETA corre peligro porque un juez como Grande-Marlaska ha preferido hacer lo que hay que hacer en lugar de probar experimentos. Vergüenza tendría que sentir Zapatero de no ser por la soberbia y vanidad presidencial. Así que, a falta de que el Gobierno asuma responsabilidades, somos otros los que padecemos vergüenza ajena ante el exceso de confianza y la presuntuosidad de Zapatero con el PCTV.

Fotografía de Pablo A. Iglesias

Pablo A. Iglesias

Fundador de LaSemana.es

Doctor en Periodismo

Director de Información y Contenidos en Servimedia

Profesor de Redacción Periodística de la UFV

Colaborador de Cadena Cope en La Tarde con Ángel Expósito