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CRÓNICAS DEL ESPACIO INTERIOR

‘Doxa’ y ‘episteme’

Fotografía

Por Álvaro AbellánTiempo de lectura4 min
Opinión26-06-2005

El pensamiento riguroso y científico nace en Grecia bajo la distinción de dos vías: el camino de la opinión, o de la doxa; y el camino de la ciencia, o de la episteme. El camino de la opinión es oscuro, confuso, contradictorio, imposible de sostener, variable… y aleja al hombre de la virtud, la sabiduría y la felicidad. El camino de la ciencia, por el contrario, es luminoso, preciso, coherente y estable… y acerca al hombre a la virtud, la sabiduría y la felicidad. Desde este descubrimiento Griego, Occidente se ha construido al amparo de la luz de la ciencia y enfrentado al lado oscuro del capricho y la opinión. Ha sido así… hasta ahora. El doctor Aquilino Polaino, catedrático de Psicopatología de la UCM, después de 40 años de experiencia y más de 160 casos personalmente tratados, con un análisis de más de 200 estudios internacionales a sus espaldas, acudió la pasada semana al Senado a explicar su saber -episteme- acerca de la homosexualidad. Llegó, habló y fue linchado por la Opinión Pública -altavoz habitual de la doxa, por cierto-. Pusieron en su boca palabra que jamás pronunció y se le insultó y descalificó sin aportar una sola razón en contra de su discurso. Aquilino Polaino afirma que los gays “son hijos de padres alcohólicos y hostiles”. Así tituló El Mundo, periódico, según algunos -inocentes-, neutral en el debate sobre el matrimonio homosexual. Al leer el titular quedé sorprendido: era una afirmación tan absoluta y demoledora que parecía más propia de zerolos y de la vegas -expertos en doxa- que de un catedrático universitario. Como también hay catedráticos para todos los gustos, decidí seguir leyendo. En el cuerpo de la información -que no leen ni siquiera muchos de los tertulianos de radio, otra especie propensa a la doxa- se decía algo bien distinto: muchos [homosexuales de los que él ha tratado] describen y perciben al padre durante la infancia como un padre distante, hostil, violento o alcohólico. Todo un ejercicio de descontextualización hitleriana. También se le tachó de homófobo por decir que la homosexualidad es una patología. “Hoófobo”, “criterios acientíficos”, “ideas decimonónicas”… de dijeron de todo. Incluso le desautorizaron quienes le invitaron al Senado, los del Partido Popular, perfectos Judas del siglo XXI. Lo más espectacular de todo no han llegado críticas -razones, episteme- de la comunidad científica, donde el debate sobre el origen patológico de la homosexualidad está vivo y presente en todo el mundo. Es más: parte de la comunidad científica señala que por culpa de las presiones absolutistas y radicales del lobby gay se está atacando y criminalizando a las personas homosexuales que quieren dejar de serlo y acogerse a terapia para ello (miles de casos en el mundo, con muy buenos resultados). Los insultos y descalificaciones -ni un solo argumento-, llegaron de personas ignorantes, es decir: de especialistas en doxa, en tener el pico abierto y emitir sonidos sin saber muy bien lo que quieren decir. Paradojas de la vida: en un ejercicio de humildad, los políticos llevan a expertos para que les expliquen un tema , pero, cuando el experto no responde como quiere el político, se le insulta y se considera que su criterio no sirve. Lo más grave de todo este revuelo no es que ganen unas u otras posturas. Lo más grave es que no hay debate. Porque el debate es una lucha de amorosa de inteligencias en busca de la verdad -episteme-, no una imposición unilateral apuntalada con verbo suelto, descalificación precoz e imbecilidades apasionadas -doxa de la peor clase-. No se trata de dar la razón a Polaino, ni de quitársela. Se trata de respetar su derecho a expresarse, de escucharle sin poner en él palabras que no dijo, de atender a sus argumentos y de discutir con él, estrictamente, en ese plano. Se trata de que, como ciudadanos, debemos buscar el bien común a la luz de la razón, y no de los impulsos o emociones o palabrerías. ¿Quiere saber de veras qué dijo Polaino? Es fácil, puede descargarse en HazteOir.org su ponencia.

Fotografía de Álvaro Abellán

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Doctor en Humanidades y CC. Sociales

Profesor en la UFV

DialogicalCreativity

Plumilla, fotero, coach