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ANÁLISIS DE ESPAÑA

Guerra Fría

Fotografía

Por Alejandro RequeijoTiempo de lectura2 min
España19-06-2005

Los españoles cada vez estamos más divididos, o mejor dicho, nos hacen creer -porque les interesa- que cada vez estamos más divididos. Tal es el punto, que desde algunos medios de comunicación ya han llegado a plantear en alguna ocasión preguntas del estilo “¿Estamos volviendo al estado de crispación que derivó en la Guerra Civil?”. La respuesta es no. No sólo por que la sociedad española no esta tan divida como sus políticos, si no porque el conflicto en el que estamos involuntariamente inmersos es otro bien distinto. Lo que España vive durante las últimas semanas es una guerra fría entre Rajoy y Zapatero al estilo de la que libraron americanos y soviéticos durante buena parte del siglo XX. Para seguir con el símil, lo que en los cincuenta fue Corea o en los sesenta y setenta fue Vietnam, esta semana ha sido Galicia. Como en aquellos años, Rajoy y Zapatero han utilizado estas elecciones como un escenario en el que librar su propia batalla personal más allá de mayorías absolutas, Fragas o Touriños y dejando en un segundo lugar los verdaderos intereses de los gallegos. También como en aquellos años, los directamente implicados agradecen la ayuda prestada y de paso entran en el juego lanzando mensajes acordes a los intereses de las grandes potencias. El propio Manuel Fraga, tras conocer los resultados electorales, no se olvidaba el guión y agradecía a su presidente la implicación en la campaña al tiempo que recordaba que su liderazgo al frente del partido había quedado reforzado. Para conocer el vencedor de la “Guerra de Galicia” habrá que esperar a oír la opinión del voto emigrante, pero una vez que se sepa, a otra cosa, que hasta el 2008 quedan muchos frentes que pelear. Exactamente lo mismo viene sucediendo en las últimas fechas con las concentraciones callejeras del PP. Gracias al apoyo de los populares, manifestaciones como la del Archivo de Salamanca o la de la AVT fueron más multitudinarias de lo que inicialmente se esperaba. Todos salen beneficiados, unos porque sus convocatorias son todo un éxito, y otros porque demuestran ante la opinión pública el apoyo que reciben y sobre todo el rechazo que recibe el otro. Más determinante es la batalla que enfrenta a ambos políticos en torno a la forma de derrotar el terrorismo etarra que ,esta semana, volvió a rebuznar. El objetivo final es el mismo pero les separan las formas, y en torno a ellas, dividen a una sociedad que en este asunto debería permanecer unida. Al parecer, ahora ni la justicia se pone de acuerdo. En cualquier caso, el tiempo determinará cual de los dos se equivocaba y por tanto quien se cuelga una medalla que a la postre podría ser tan definitiva como lo fue la caída del telón de acero.

Fotografía de Alejandro Requeijo

Alejandro Requeijo

Licenciado en Periodismo

Escribo en LaSemana.es desde 2003

Redactor de El Español

Especialista en Seguridad y Terrorismo

He trabajado en Europa Press, EFE y Somos Radio