CRÓNICAS DEL ESPACIO INTERIOR
Manifestaciones de ‘derechas’

Por Álvaro Abellán
3 min
Opinión20-06-2005
Mientras algunos intelectuales miopes y sin gafas -ni lentillas- repiten apapagayados lo del “fin de las ideologías”, nos encontramos con que una masa social iletrada, cuyas únicas fuentes son las del aPRISAmiento único, clasifican toda la realidad en derecha/izquierda, retrógrado/progresista, católico/moderno. Dicha masa la integran personas incapaces de comprender evidencias del tipo: ser religioso no es tener una ideología determinada; la sociedad civil que tiene inquietudes públicas no tiene por qué pertenecer a un partido político; se puede ser patriota sin ser nacionalista; etc. La manifestación del 18-J en Madrid para defender que “La familia sí importa” no es una manifestación de católicos del PP en contra de los homosexuales. Es una manifestación convocada desde la sociedad civil -Foro Español de la Familia-, al margen de ideologías políticas y credos religiosos, en defensa del valor de la familia y del matrimonio -hombre y mujer- como espacio natural y privilegiado para la formación de los niños. Esta idea encierra un valor milenario, anterior a las izquierdas y a las derechas y anterior a la religión católica. Platón, siglos antes de Cristo y en una sociedad que regulaba el matrimonio, preguntaba en sus Leyes: “¿Quién en su sano juicio podría promulgar una ley que protegiera tal conducta?”. Luego, a esta idea, se ha sumado PP, Iglesia católica y, por cierto, miles de agnósticos, miles de socialistas, cientos de homosexuales y varias confesiones religiosas. La manifestación del 11-J en Salamanca, por la unidad del Archivo General de la Guerra Civil, no es una manifestación de españolistas de derechas contra nacionalistas catalanes. El amor a la patria -tierra natal o adoptiva- tiene poco que ver con el nacionalismo, incapaz de vivir sin el odio y satanización de lo distinto. No es un choque de ideologías o de nacionalismos como pretende Pérez (Carod-Rovira). La manifestación del 11-J sólo pretende hacer prevalecer el sentido común, el dictado de organismos nacionales e internacionales y el criterio de auténticos expertos reunidos en auténtica comisión. La manifestación del 4-J en apoyo a las víctimas del terrorismo y en defensa de su memoria y dignidad no es una manifestación de la derecha contra el Gobierno. Tampoco la Asociación de Víctimas del Terrorismo (AVT) es una delegación pepera. Eso tratan de transmitir quienes viven de fracturar a la sociedad civil para robar sus votos manipulando sus emociones más íntimas. Pero la realidad fue bien distinta, la realidad es que buena parte de la sociedad española sabe en sus carnes quién es ETA y por eso no quiere negociar con ella. Dicho esto, es cierto que coyunturalmente la derecha se ha visto especialmente identificada con estas tres grandes demandas. También es cierto que el PP se ha sumado a ellas para debilitar al Gobierno de España. Pero decir que han sido tres manifestaciones “de la derecha” para “acabar con ZP”, o que el “18-J rompe la jornada de reflexión de Galicia” y demás miopías ideologizadas es vivir de un análisis simplón y falaz. Un análisis que, además, esconde una hermosa verdad: la sociedad civil empieza a organizarse y a cobrar fuerza, a pesar de tantos poderes fácticos -ocultos y no- que intentan manipularla reduciéndola a esquemas ideológicos que ya nos gustaría que hubieran muerto.






