ANÁLISIS DE SOCIEDAD
La otra manifestación

Por Almudena Hernández
2 min
Sociedad19-06-2005
Hay millones de formas de manifestarse. Tantas como personas. También hay millones de motivos que defender, ya sea a gritos o a susurros. Aunque no salga en los periódicos, quizás sean más efectivas las quejas que se hacen en voz baja. Posiblemente tengan mejores resultados aquellas en las que se pone la otra mejilla. Muchos miles de personas estuvieron en la manifestación en defensa de la familia en Madrid. Muchos miles de personas no estuvieron. Muchos miles de personas también consideran que no todo vale y que la familia es la piedra angular de la sociedad, pero muchos miles de personas creen que tomar la calle no es la mejor forma de hacerlo. A la familia se la cuida desde que uno pronuncia públicamente las palabras del compromiso; a la familia se la ayuda dedicándola tiempo, anteponiéndola a otras cosas; y a la familia se la defiende en el trabajo, en la calle, en una conversación con amigos. Resulta más fácil tomar una pancarta, canturrear lemas bajo un sol de justicia en la capital de España, camuflado quizás entre la muchedumbre cuyos datos, intenciones y objetivos politizan unos y otros. ¡Qué pena! Muchos de los jóvenes que llenaron el sábado el corazón de la capital de España olvidarán en breve los lemas que gritaron en grupo cuando prefieran irse de vacaciones con los amigos antes de con sus padres; o cuando se encierren en su cuarto a sus cosas o manden callar al resto de su familia ante una película en la televisión. La familia cuesta su precio, tiene sus sacrificios. La familia duele. ¿Merece la pena? Sólo en ella tenemos nuestra explicación, nuestro cobijo, nuestra razón de ser. La familia es la fuente de la que manan los valores que realmente ayudan al hombre a crecer como tal. La solidaridad con el de al lado, la responsabilidad para con el mundo, la justicia para los más necesitados son algunos de ellos. Busquemos lemas para poner solución a esos y a otros miles de problemas. Si la familia realmente importa ahora es cuando comienza la verdadera manifestación, en la que vamos solos, la del día a día, sin el cobijo de una muchedumbre cuyos gritos llegan a las estrellas.
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Almudena Hernández
Doctora en Periodismo
Diez años en información social
Las personas, por encima de todo






