ANÁLISIS DE ECONOMÍA
Culpa de nadie

Por Gema Diego
2 min
Economía18-06-2005
Las negociaciones en el interior de la UE han llegado a un punto desde el que ya no se podrá avanzar si antes no se produce un cambio en la imagen que cada líder estatal tiene de este constructo continental sin precedentes. Muchos han perdido de vista, sobre todo después del fracaso del Tratado Constitucional en Francia y Holanda, que el objetivo a largo plazo es la unión política. Y las dificultades a la hora de apuntalar los pilares segundo y tercero –el de asuntos exteriores y el de seguridad e interior- han minado incluso el primero, el de la unión económica. Ha sido, hasta cierto punto, sencillo poner en pie la unión monetaria. Pero la necesidad de que las fronteras se borren por mor del principio de solidaridad no está tan claro para todos. El presidente de Luxemburgo, Jean Claude Juncker, señaló al término del Consejo Europeo de esta semana que se sentía “avergonzado” por que siete países que ingresaron en la UE en la última ampliación se ofrecieran a aceptar un recorte en sus ayudas a cambio de un acuerdo. Es decir, por el hecho de que los nuevos socios estuvieran dispuestos ceder más por Europa que el corazón continental. Se comprueba, pues, cómo la lógica estatal degenera en egoísmo cuando se traslada a la UE. España quería Fondo de Cohesión. Gran Bretaña, su cheque. Para Francia era inadmisible el desmantelamiento de la PAC. Y otros pocos no deseaban aumentar porcentualmente su contribución al presupuesto comunitario. Pero la cuestión no está en colgar el cartel de “culpables” a los franceses, a los británicos, a los españoles o a los holandeses, sino en reflexionar sobre la base de la idea de Europa unida que tiene cada país y los costes reales de llevarla a cabo. Si sólo es un problema de recordar, de repasar los fundamentos de la UE y de recuperar lo que ya se creía, no será muy complicado resolver las diferencias individuales. Pero si cada estado ha levantado sus expectativas europeas sobre bases viciadas –véanse, por ejemplo, los beneficios que se van a obtener sin pensar en las contribuciones y las cesiones- y completamente materialistas, la construcción europea debería empezar de nuevo.






