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ANÁLISIS DE LA SEMANA

Soluciones opuestas a problemas ¿distintos?

Fotografía

Por Gema DiegoTiempo de lectura2 min
Economía08-05-2005

La persistencia del Banco Central Europeo (BCE) en no tocar los tipos de interés, que llevan cerca de dos años situados en el dos por ciento, raya casi en la testarudez. Sin embargo, en esta ocasión la decisión se ha tomado con mucha más cordura que en otras anteriores, aunque el hecho de no seguir los pasos de la Reserva Federal estadounidense resulte, en principio, contraproducente. La economía de Estados Unidos, mucho más joven e impetuosa, se ve obligada a contener tanto su crecimiento como su inflación, que corre el riesgo de desbocarse, mediante el fomento del ahorro. Así, una ganancia estable más alta para el dinero (ahora el tres por ciento) atrae a los capitales hacia los fondos de renta fija. Por el contrario, en Europa el incremento del PIB es mucho más pausado, y la subida de los precios está más o menos controlada después de que el petróleo hiciera de las suyas durante un tiempo. Además, a algunas economías de la UE, como a la española, les va bien. En nuestro país hay menos paro y más expansión, aunque siga habiendo sectores y grupos de trabajadores específicos que no lo están pasando nada bien. Por ello, al evaluar el conjunto de la UE, se ve que no existe un motivo para aumentar el precio del dinero, ni tampoco es el momento de bajarlo. Aun así, cabe preguntarte en qué situaciones estaría dispuesto el BCE a modificar los tipos de interés si, cuando una exagerada apreciación del euro puso en peligro las exportaciones, la entidad monetaria se negó a intervenir.

Fotografía de Gema Diego