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SIN CONCESIONES

El verdadero milagro

Fotografía

Por Pablo A. IglesiasTiempo de lectura2 min
Opinión10-04-2005

Herón Badillo era un niño de cuatro años condenado a morir de leucemia. Los médicos no encontraban cura a su enfermedad. Su vida cambió por completo cuando conoció a Juan Pablo II. Ocurrió en 1990 durante la visita del Papa a Zacatecas (México). Los progenitores del pequeño Herón recurrieron deseperados a Karol Wojtyla, convencidos de que la mediciación del Santo Padre salvaría a su hijo. Así fue. Juan Pablo II besó al niño en la frente y lo dendijo. A partir de ese momento, su enfermedad remitió y Herón creció sano. Quince años después, aquel enfermo de leucemia destaca como estudiante y es apodado por sus compañeros de secundaria como "el niño milagro". Esta obra de Dios a través de las manos del Papa está grabada por las cámaras y reconocida por la Iglesia mexicana. El cardenal Javier Lozano Barragán estudió con sumo detalle el caso y viajó años después a Roma para dar gracias al Santo Padre. Karol Wojtyla recordaba bien al niño. Cuando le narraron el milagro, simplemente respondió: "Dios hace cosas grandes y maravillosas". Miles de fieles se afanan ahora por probar la santidad de Juan Pablo II. Buscan milagros como el de Herón para elevarlo a los altares. El cardenal Francesco Marchisano sostiene que el Papa le devolvió la voz con una caricia en el cuello tras una desafortunada operación en la carótida. El secretario de Juan Pablo II, el arzobispo polaco Stanislao Dziwisz, ha desvelado la curación de un estadounidense que padecía un tumor en el cerebro y que sanó después de una misa privada con el Papa. Un milagro probado convertiría en beato a Karol Wojtyla. Dos milagros lo elevarían a santo. La Humanidad urge en canonizar a quien ya está sentado a la derecha del Padre. Dios sabe bien de la santidad de este Papa. Pero no será más beato por la rapidez con la que le proclamen. Lo verdaderamente importante de Juan Pablo II no son los supuestos milagros. Lo primordial son sus palabras y sus obras: su fe en la Virgen, su pasión con los jóvenes, su caridad con los enfermos y su condescendencia con los más necesitados. Pero el verdadero milagro del Papa -de éste y del que venga- es continuar la empresa más antigua de la Humanidad. El templo de Pedro prosigue en pie tras dos mil años de historia.

Fotografía de Pablo A. Iglesias

Pablo A. Iglesias

Fundador de LaSemana.es

Doctor en Periodismo

Director de Información y Contenidos en Servimedia

Profesor de Redacción Periodística de la UFV

Colaborador de Cadena Cope en La Tarde con Ángel Expósito