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La ceremonia de juramento más cara de la historia

Por Miguel MartorellTiempo de lectura1 min
Internacional20-01-2005

La desorbitada cifra que George W. Bush y su Gabinete han destinado para la ceremonia de juramento ha puesto en pie a miles de demócratas, que han salido a la calle para protestar e incluso han planeado actos menores de sabotaje. Mientras, miles de agentes de policía y soldados vigilaban minuciosamente el perímetro de la Casa Blanca.

Cuarenta millones de dólares (30 millones de euros) convirtieron la ceremonia de juramento de Bush en la más cara de la historia de Estados Unidos. La segunda toma de posesión del tejano ha disparado el gasto en seguridad y ha puesto en la calle a 6.000 agentes de policía y 7.000 soldados, además de las patrullas especializadas en detección de bombas y el estricto control de todos los sistemas de transporte. La seguridad se complementó con patrullas portuarias, vigilancia 24 horas de los edificios clave y la participación de una decena de agencias gubernamentales, desde el FBI hasta el Departamento de Defensa, incluyendo varias agencias de Policía, el Servicio Secreto, responsables de aduanas, de los guardacostas, de inmigración y de protección ante emergencias. La Casa Blanca, ante tal blindaje, alegó que había recibido informaciones de un posible intento de atentado en la ceremonia. Sin embargo, el único peligro del día fue el medio centenar de protestas que se habían organizado y, entre las cuales, había alguna de boicot, movilizando a sus seguidores para que no consumiesen ni un céntimo. No es de extrañar que el discurso de Bush tuviera pues, como uno de los pilares centrales, alusiones a la seguridad del país o al peligro que éste corre. Eso sí, en todo momento, su mujer, sus hijas e incluso sus padres, estuvieron junto a él, recordándole a EE.UU. que uno de sus ases para las elecciones fue la defensa de la unidad familiar.

Fotografía de Miguel Martorell