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ANÁLISIS DE LA SEMANA

Regalo de Reyes

Fotografía

Por Almudena HernándezTiempo de lectura2 min
Sociedad07-01-2005

Venían de Oriente. Seguían una estrella. Hoy, más que augurios del mesías de la vida Oriente está asolado, destrozado, lleno de muerte y desesperanza. Dicen que eran tres magos. Algunos sostienen que fueron más. Y como cada año entraron en los hogares y convirtieron la mañana del 6 de enero en una de las más felices. Muchos niños despertaron al amanecer alegre del día de Reyes y, eufóricos, rompieron los embalajes para descubrir lo que los magos les habían dejado. Que deben ser buenos, que hay que portarse bien, que hay que ayudar, que no hay que pedir tantas cosas... A los niños se les dicen miles de cosas con la escusa de que los Reyes Magos les traerán lo que ellos pidan, sin muchas veces enseñarles a pedir lo importante. Cada 6 de enero una montaña de juguetes les rodea. Tener, tener y tener. Y poco de ser, ser y ser. ¿Qué pedirán los niños de Asia que sobrevivieron al maremoto? ¿Qué esperan los pequeños del corazón olvidado de África cuando una catástrofe ¿mayor? les aparta todavía más de las noticias de Occidente? ¿Con qué sueñan los críos de la calle de América del sur? Para todos los Reyes no traen lo mismo. No hace falta irse tan lejos. Para empezar, muchos no han podido abrir su regalo en la mañana de Reyes porque murieron en la carretera pensando que el coche que conducían era un juguete y su vida, un juego. Sus familias han quedado rotas por el llanto y un recuerdo amargo de la Navidad. Todos los años recordarán que en estas fechas uno de ellos se fue. A muchos que están enfermos y pasan los días más entrañables del año en el hospital los Reyes les visitaron entre sueros y tratamientos. Muchos echaron de menos su casa y su salud, que no tienen precio. Mientras, muchos dan más crédito a las rebajas que a los Reyes Magos, a lo que se tiene entre las manos que al mundo mejor que se puede lograr. A pesar de los pesares. Llegan las rebajas, también a la humanidad, que se deshumaniza un poco cada vez, al progreso, que anda como los cangrejos, marcha atrás, y las prisas engullen la agenda cotidiana y, con ello, también las ilusiones que hace unos días trajeron desde Oriente tres magos.

Fotografía de Almudena Hernández

Almudena Hernández

Doctora en Periodismo

Diez años en información social

Las personas, por encima de todo