Argentina lucha por sacar adelante su mermada economía y su triste situación social
Por Ana Romero Vicente
3 min
Economía01-02-2004
Ahora que han pasado los años más turbulentos, aquellos en los que se oyó más fuerte que nunca la voz del pueblo argentino, la desesperación empieza a borrarse de las caras de su gente. Argentina está empezando a recuperarse de la crisis económica, la que se desató por las prácticas fraudulentas de unos cuantos que dejaron seco al país que tenían bajo su responsabilidad.
Es muy duro que un presidente se vea abocado a prohibir a sus ciudadanos que saquen el dinero de sus cuentas (link=http://www.lasemana.es/periodico/noticia.php3?cod=1775>corralito. Es muy duro que los ahorros de la gente se queden reducidos a la mitad (pesificación) y que, en realidad, su dinero sirva para poco porque los precios de las cosas están por los cielos (devaluación e inflación). Y es muy duro también que un país se declare en suspensión de pagos, más propio de empresas que de naciones. Todo esto es muy duro y los argentinos lo han tenido que pasar. Pero han sobrevivido y luchan con destreza por mejorar cada día más. El balance del 2003 ha sido muy esperanzador para el país andino. El contraste de cifras así lo desvela. En el 2002 la economía argentina se contrajo un 10,8 por ciento. Un año después su Producto Interior Bruto (PIB) había crecido un 7,3 por ciento. También hace dos años la inflación era del 37 por ciento y en el 2003 no llegó a superar el cuatro por ciento. La recuperación de Argentina parece estar enfocada en el buen camino. El presidente argentino, Néstor Kirchner ha tomado medidas para solventar uno de los problemas clave: el paro. Puso en marcha un plan llamado manos a la obra, que impulsa la creación de 724 microemprendimientos productivos, o el Plan de Jefes y Jefas del Hogar, que ha generado más de 600.000 empleos. El país andino está produciendo, las importaciones se han reducido a la mitad, y eso siempre es buena señal. En la actualidad, indica que Argentina no tiene tantos parados, la gente cobra su salario (ha subido un poco), puede comprar e incluso ahorrar algo. Los tipos de interés están más bajos que nunca, el dólar está estable y el índice bursátil Merval de Buenos Aires se ha revalorizado un 56 por ciento. La economía argentina lucha por resistir y la inversión extranjera vuelve a creer en el país sudamericano. El recién acordado compromiso de los empresarios españoles y la próxima inversión de más de 900 millones de dólares de varias operadoras telefónicas son el comienzo. Pero hay muchos más proyectos que podrán ver la luz si Kirchner logra mantener a su país en la línea de la recuperación y si ofrece más seguridad jurídica a las empresas. Sin embargo, aún queda mucho por hacer todavía. Kirchner ha anunciado que nada de esto sirve si no se logra sacar a la gente de la pobreza: la mitad de los argentinos vive en la indigencia. Pero, además, el presidente también tiene que deshacerse del fantasma que le acompaña a todas partes, el de la deuda externa, más de 87.000 millones de dólares que reclaman con más ahínco que nunca sus acreedores.





