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DERECHOS FUNDAMENTALES

Liberan al periodista Ali Lmrabet

Por Arantxa OruscoTiempo de lectura2 min
Comunicación09-01-2004

La libertad de expresión ha ganado una dura batalla en un lugar donde los derechos humanos brillan por su ausencia. Marruecos fue testigo de la por fin liberación del periodista Ali Lmrabet, que llevaba en prisión siete meses y medio, aunque la condena se elevaba a tres años.

La causa de la privacidad de libertad se debe a que el periodista, director de los semanarios Demain y Dou-Man, publicó una entrevista con un izquierdista marroquí, que se declaraba republicano y una caricatura que se hizo al monarca. Estos hechos fueron consideraros por la Monarquía marroquí como un delito de “ultraje al rey” y por ello las revistas de Lmrabet fueron prohibidas y su detención se hizo inmediata. Las sucesivas manifestaciones de Ali pidiendo justicia en nombre de los Derechos Humanos provocaron que, mientras permanecía en prisión, su caso fuese conocido. La huelga de hambre que mantuvo 38 días y los gritos de “Viva libertad” que pronunció tras franquear la puerta del penal despertaron la ira de decenas de militantes de derechos humanos y muchos periodistas interesados por la causa. El Estado español seguía también de cerca la violación de la libertad de expresión en Marruecos representado en la figura del prisionero Ali Lmrabet. El presidente José María Aznar mostraba su preocupación por el caso cuando viajaba en visita oficial a Marraquech, así como el secretario de Estado de EE.UU, Colin Powell. La decisión del monarca Mohamed VI de liberar a Lmrabet junto a otros tantos puede deberse a la puesta en funcionamiento del nuevo órgano Equidad y Reconciliación, que pretende rehabilitar y compensar de forma extrajudicial a miles de víctimas, mayoritariamente militantes de izquierdas y sindicalistas, de la represión desde los 70 hasta los 90. El ministro de Justicia marroquí, Mohamed Buzubaa, a raíz de la liberación de Lmrabet, declaraba que la gracia real sólo concernía a la condena y multas y que las dos revistas propiedad del periodista seguirán estando prohibidas. La primeras declaraciones que el liberado concedía tras concederle el indulto mostraban su satisfacción y alegría y afirmaba a la Cadena Ser que volverá a pedir permiso para seguir publicando, aunque sabe que el Gobierno le mirará “con lupa”. La condena a prisión por ejercer la libertad de expresión a través de un medio impreso no se entiende en el siglo XXI. Como el propio Ali Lmrabet afirmaba, “no soy un asesino, ni un ladrón, soy un informador, pero en este país estas cosas aún no se entienden”.