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EUTANASIA

Un enfermo británico acude a Suiza para morir

Fotografía
Por Gema Cubo CabreraTiempo de lectura1 min
Sociedad20-01-2003

Reginal Crew llevaba cuatro años en una silla de ruedas paralizado completamente de cintura para abajo. Quería morir. Preguntas como cuál es el límite de sufrimiento de cada persona o si es preferible morir a vivir padeciendo se plantean en el debate social que se ha reabierto a raíz de este nuevo caso de eutanasia ocurrido en Suiza el lunes de la semana pasada.

Tan sólo un día antes, el anciano británico había viajado hasta Suiza para llevar a cabo su propósito, ya que en Gran Bretaña la eutanasia no está contemplada por la Ley. En Suiza esta práctica tampoco es legal, pero sí está permitida la fórmula del "suicidio asistido" que se considera un acto humano, al igual que ocurre en Estonia. Por el momento, Bélgica es el único país de Europa donde está legalizada. Reginald Crew se había hecho socio de "Dignitas", una asociación con sede en Suiza que ayuda a morir a los enfermos terminales que así lo desean. En Gran Bretaña, el suicidio asistido está fuertemente castigado. La esposa del fallecido no podrá regresar por el momento a su país de origen, pues pofría enfrentarse a penas de hasta 14 años de cárcel por ayudarle a morir. Crew había manifestado en diversas ocasiones ante las cámaras de televisión el deseo de acabar con su vida debido a su enfermedad degenerativa, sin embargo el Alto Tribunal de Inglaterra nunca dio su autorización. La muerte voluntaria de este británico, a causa de una mezcla letal de barbitúricos, ha coincidido con la apertura del juicio en Francia contra la enfermera Christine Malèvre, que ha reconocido que había ayudado a morir al menos a siete de sus pacientes.