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LITERATURA

Muere Nadine Gordimer, la voz blanca de África

Por Pedro Plasencia MartínezTiempo de lectura2 min
Cultura15-07-2014

La escritora sudafricana Nadine Gordimer ha fallecido este lunes 14 de julio en su casa de Johannesburgo a la edad de 90 años mientras dormía según fuentes familiares. Su obra siempre estuvo relacionada con una realidad muy cercana, el apartheid y los conflictos entre etnias fueron los temas principales que la destacaron como Premio Nobel de literatura en 1991.

Gordimer nació el 20 de noviembre en la localidad de Springs bajo la tutela de un padre judío procedente de Lituania y de una madre inglesa de clase media. Sin embargo, su ascendencia europea no pudo más que sus raíces africanas "Yo soy africana y el color de la piel no importa" defendía a menudo la autora. Desde una edad muy tierna, la pequeña Nadine de 9 años comenzó a escribir sus primeras historias hasta que la edad de 15 consiguió publicar una de ellas en la revista Forum. Ya con 25 años la escritora se muda a Johannesburgo para empezar una nueva etapa, es entonces cuando da inicio su lucha como defensora de los derechos civiles y políticos " Me crié en el seno de una comunidad blanca segregada y ya en mi adolescencia vi que algo no funcionaba, tenía más en común con los jóvenes negros que con los blancos, solo interesados en las actividades de la comunidad blanca” explicó la autora a los medios de comunicación en el 2007. Esta toma de conciencia llevó a la creadora a tratar el asunto de la segregación racial en su primera novela corta La suave voz de la serpiente (1956). Al mismo tiempo, Gordimer se comprometió también en su vida personal con el anticuario Reinhold Cassirer, el matrimonio tuvo como fruto un hijo que se sumó a las dos niñas de los matrimonios anteriores. A partir de los años 60, la escritora pasa a ser miembro del Congreso Nacional Africano (ANC) cuando esta organización política era considerada ilegal por causa del apartheid. En este periodo convulso que va a abarcar más de 30 años Nadine sacó al mercado literario sus obras más célebres, entre ellas La huella del viernes(1960), El conservador (1974), La hija de Burguer(1979), Un capricho de la naturaleza(1987) o La historia de mi hijo. Fuera de sus actividades novelísticas Gordimer ejerció también como profesora en las universidades de Harvard y Princeton. Su afán por erradicar la pobreza la colocó además al frente del programa de buena voluntad del Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo en 1998. De sus premios y nombramientos cabe destacar su título como miembro honorario de la Academia Americana de las Artes, el Premio W.H. Smith de Literatura , el Premio CNA y especialmente el Nobel de Literatura de 1991, premio que no se otorgaba a una mujer desde 1966 tras la distinción de la alemana Nelly Sachs.