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LIBERTAD DE PRENSA

Casi 200 días de cautiverio a manos de una rama de Al Qaeda

Por Beatriz Álvarez GallardoTiempo de lectura3 min
Comunicación30-03-2014

Este domingo ha sido un día feliz para el periodismo español. Javier Espinosa, corresponsal del diario El Mundo para Oriente Medio, y Ricardo García Vilanova, fotógrafo freelance especializado en zonas de conflicto, han sido puestos en libertad tras seis meses de cautiverio a manos de rebeldes islámicos sirios.

Una llamada a la redacción del El Mundo la noche de este sábado ha puesto fin a la espera de familiares y amigos. “Hola, oye, soy Javier Espinosa”. La voz del corresponsal, a salvo en territorio turco, sonaba tranquila a oídos de una atónita secretaria que se encontraba de guardia en el rotativo. A partir de ese momento, alivio y alegría cundieron entre compañeros y responsables del diario, que se apresuraron a hacer pública la noticia. El drama de ambos periodistas comenzó el pasado 16 de septiembre de 2013, cuando precisamente se disponían a abandonar el país tras dos semanas de trabajo de campo. Se encontraban en el checkpoint de Tal Abyad, en la provincia de Raqqa, apenas a decenas de kilómetros de la frontera con Turquía. Allí fueron capturados por el Estado Islámico de Iraq y de Siria (ISIS), una organización vinculada a Al Qaeda. El día anterior, Espinosa había llamado al periódico anunciando su regreso a casa, y ese mismo día publicaba un reportaje titulado Vuelta al cole entre las bombas, en el que recogía testimonios de familias de la zona. Ese 16 de septiembre se iniciaba el primero de los 194 días de angustia que han vivido compañeros, familiares y amigos. Sin embargo, el secuestro no se hizo público hasta casi tres meses después, el 10 de diciembre, con motivo de la celebración del Día de los Derechos Humanos. Según el diario El Mundo, el motivo fue atender al expreso deseo de ambas familias, mientras se mantenían contactos indirectos con los secuestradores. Los periodistas habían sido secuestrados junto a un grupo de cuatro personas, pertenecientes a las brigadas del FSA (Free Sirian Army, el Ejército de Liberación Sirio), encargado de protegerlos. Doce días después, los rebeldes fueron liberados, pero no así los reporteros. Espinosa y García Vilanova habían viajado a Siria una decena de veces desde el comienzo del conflicto en la primavera de 2011. Eran conocidos por ello y el ISIS adujo que el motivo de su captura se debía únicamente a la comprobación de que no se trataba de espías internacionales. Uno de los activistas más importantes de la ciudad de Homs, que los conocía, decidió entonces intervenir y negociar por su liberación; y mantuvo varias reuniones con simpatizantes del ISIS. No obstante, no tuvo éxito, y los captores no dieron a conocer en ningún momento lo que pretendían obtener a cambio de las vidas de los españoles. De lo acontecido en estos seis meses poco ha trascendido a la opinión pública. Los propios periodistas se excusaban frente a la prensa por no estar autorizados a revelar más información. No obstante, tanto el director de El Mundo, Casimiro García Abadillo, como la vicepresidenta del Gobierno, Soraya Sáenz de Santamaría —ambos presentes en la llegada de los periodistas a Madrid— han felicitado al CNI por su labor en las negociaciones de liberación. “El Gobierno ha puesto todo de su parte”, ha asegurado el director del medio, para añadir que “España cuenta con unos servicios de profesionalidad extraordinaria”. Ha querido, además, agradecer a la vicepresidenta el haber acudido al aeropuerto a recibir a los periodistas, así como el papel que ha desempeñado en la gestión del secuestro: “Ha estado en primera fila, empujando”, ha remarcado.