INMIGRACIÓN EN EUROPA
España "impermeabilizará" la frontera con devoluciones en caliente
Por Andrea Muñoz Martín
2 min
Sociedad29-03-2014
España sufre una presión migratoria con pocos precedentes en su historia más próxima. El ministro del Interior, Jorge Fernández Díaz, declaró, durante su visita de urgencia a Ceuta y Melilla hace un mes, que la Ley de Extranjería española “no está preparada para estas avalanchas” y anunció el lanzamiento de una reforma legislativa para frenar la situación en la frontera. Con el objetivo de “impermeabilizar” las fronteras, el Gobierno ha dado el visto bueno a la creación de un “grupo de trabajo” para que analice y posteriormente modifique la normativa vigente. Sin embargo, muchas ONG han denunciado que el objetivo último del Ejecutivo persigue la creación de un marco legal que posibilite las devoluciones en caliente.
“Las devoluciones en caliente son ilegales y no se pueden consentir”, declaró Fernández Díaz hace apenas un mes. Según el artículo 23 del Reglamento de la Ley de Extranjería española, cuando un inmigrante irregular es interceptado en el territorio español, este ha de ser identificado previamente. Después, se le ha de proporcionar la ayuda de un intérprete así como asistencia jurídica para que, si finalmente lo desea, el inmigrante pueda solicitar asilo en el país. Sin embargo, “en casos puntuales, se observan deficiencias” en la aplicación de esta ley, tal y como reconoció la vicepresidenta del Gobierno, Soraya Sáenz de Santamaría. La vulneración de este marco legal que ampara al inmigrante está a la orden del día. Y es que, además de las rendijas legislativas que existen la actual Ley de Extranjería, existe un acuerdo firmado con Rabat en el año 2012 –aunque fue escrito hace más de dos décadas- que agiliza las devoluciones de los extranjeros a sus países de origen. El Acuerdo entre el Reino de España y el Reino de Marruecos Relativo a la Circulación de Personas, el Tránsito y la Readmisión de Extranjeros Entrados, aunque protege menos los derechos que la Ley de Extranjería, sí obliga, al menos, a identificar a la persona interceptada. Sin embargo, en la mayoría de los casos, las negligencias vienen dadas porque la mayoría de los inmigrantes no portan pasaporte ni documentos similares. Pero además de esta dificultad, las autoridades en muchas ocasiones dudan de cuál de las dos regulaciones legales tienen que aplicar, es decir, existe una confusión permanente entre cuál de las normativas prevalece sobre la otra a la hora de su ejecución. “Salimos de la academia recibiendo formación en la Ley de Extranjería y se nos dice que apliquemos el acuerdo con Marruecos. Las órdenes son deliberadamente ambiguas”, ha declarado uno de los agentes que trabajan en la frontera entre España y Marruecos. Fernández Díaz ha defendido la reforma de la ley y ha argumentado que “en estos momentos, cuando hay intentos de intrusión de avalanchas de personas que quieren entrar en Ceuta y Melilla y en la Unión Europea” resulta necesario un cambio "para hacer posible todos los derechos y la integración social de los extranjeros pero, al mismo tiempo, el derecho y el deber de controlar las fronteras y que se entre en España de forma legal y por los sitios habilitados”. Los saltos a las vallas fronterizas de Ceuta y Melilla no cesan pese a los esfuerzos de los gobiernos de España y Marruecos. Los centros de refugiados de las ciudades autónomas cuadriplican su capacidad y, lo que es más grave, según datos del Ministerio del Interior, todavía miles de inmigrantes aguardan en los territorios próximos a las fronteras para seguir los pasos de quienes ya lo han intentado. Hayan tenido éxito o no.





