REFERÉNDUM EN CRIMEA
Crimea se sitúa en el epicentro de una crisis diplomática internacional
Por Beatriz Álvarez Gallardo
2 min
Internacional17-03-2014
Crimea es hoy el centro de las miradas de todo el mundo. El referéndum separatista llevado a cabo este domingo por la república autónoma, en el que el 96,77% de la población ha secundado la anexión del territorio a Rusia, ha colocado a la pequeña península ucraniana en el epicentro de una crisis diplomática internacional.
Después de que las protestas europeístas en Ucrania trajeran consigo la destitución del presidente Viktor Yanukóvich el pasado 22 de febrero, la llegada al poder de un nuevo gobierno interino, mucho más orientado hacia la Unión Europea que hacia su vieja aliada, la Federación Rusa, provocó que varios grupos prorrusos se manifestaran en Kiev exigiendo la vuelta del expresidente y la restauración de los tradicionales lazos con Rusia. El presidente de la Federación, Vladimir Putin, se negó a reconocer la legitimidad del nuevo gobierno ucraniano, declarando que Yanukovich y su ejecutivo eran las únicas autoridades legales en el país. Paralelamente, algunas de las medidas adoptadas por la nueva Rada Suprema (el parlamento ucraniano), que buscaban una mayor reivindicación de la identidad e independencia ucranianas con respecto al gigante ruso, provocaron gran malestar entre la población más afín al antiguo líder soviético. Entre ellas, la más polémica fue una reforma por la que las lenguas minoritarias del país dejaban de ser protegidas por el Estado, lo que afectaba al ruso en algunas zonas del este y sureste de Ucrania, donde la población es mayoritariamente rusófona y de etnia rusa. Una de esas zonas es, precisamente, la república autónoma de Crimea y su vecina Sebastopol, base militar rusa en suelo ucraniano sujeta a un régimen administrativo especial. Crimea, que cuenta con su propio gobierno y parlamento, ante lo que consideró un ataque contra su particularidad cultural, se dispuso a pedir ayuda al gobierno ruso. La llamada de auxilio fue inmediatamente respondida por Vladimir Putin, quien se apresuró a movilizar tropas en la península. Esta acción fue vista por la comunidad internacional como una ocupación y un ataque a la soberanía nacional de Ucrania y desató una oleada de condenas y sanciones contra Rusia por parte de Estados Unidos y algunos países de la Unión Europea. Pese a ello, Putin se ha negado a retirar sus tropas de Crimea, y la península sigue vigilada por una intensa presencia militar sin identificativos oficiales, bajo pretexto de proteger a la población rusa en la zona hasta que se estabilice la situación sociopolítica. El pasado 6 de marzo, las autoridades crimeas anunciaron la convocatoria de un referéndum en un plazo de diez días y, el 11 de marzo, el parlamento de Crimea declaraba su independencia unilateral de Ucrania, autoconsolidándose como República de Crimea, a la que inmediatamente se adhirió la ciudad de Sebastopol y que, hasta la fecha, tan sólo ha sido reconocida por Rusia. El presidente del gobierno de Crimea añadió, además, que tras la celebración del referéndum, en caso de que la población apoyara la anexión a Rusia, ésta se realizaría en menos de dos semanas. Finalmente, este domingo, los resultados de la consulta se han evidenciado arrasadores. Con alrededor de un 82% de participación (más del 85% en Sebastopol), el 96,77% de los ciudadanos crimeos han apoyado unirse a la Federación Rusa. Tanto las autoridades crimeas como las rusas han iniciado el proceso de aprobación de las medidas necesarias para formalizar dicha anexión.





