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ANIVERSARIO

20 años sin Kurt

Por Pedro Plasencia MartínezTiempo de lectura2 min
Cultura13-03-2014

Veinte años han pasado desde la desaparición del músico Kurt Cobain, emblema del grunge en los años 90. Su suicidio impactó a toda una generación de jóvenes incomformistas y a compañeros de oficio como Dave Grohl y Michael Stipe.

El fatídico 8 de abril de 1994 se encontró su cuerpo acompañado de una carta de suicidio que decía lo siguiente: "Lo tengo todo, todo. Y lo aprecio, pero desde los siete años odio a la gente en general...Sólo porque a la gente le resulta fácil relacionarse y ser comprensiva ¡Comprensiva! Sólo porque amo y me compadezco demasiado de la gente. Gracias a todos desde lo más profundo de mi estómago nauseabundo por vuestras cartas y vuestro interés durante los últimos años. Soy una criatura voluble y lunática. Se me ha acabado la pasión. Y recordad que es mejor quemarse que apagarse lentamente. Paz, amor y comprensión". Con estas palabras se despedía una estrella fugaz que había perdido el interés por todo lo que le rodeaba. En las últimas líneas del texto, Cobain hacía referencia a una canción de su ídolo Neil Young, Hey Hey, My My describiendo a su vez una carrera efímera marcada por la depresión y la bipolaridad. Su fallecimiento dejó viuda a la también cantante Courtney Love y huérfana a su hija Frances Bean Cobain, que apenas contaba con un año. La figura trágica del artista atrajo a varios cineastas, Gus Van Sant dirigió en la ficción sus últimos días en la película Last Days de la mano de Michael Pitt. Aj Schnack recopiló en su documental Kurt Cobain: about a son las entrevistas realizadas al líder de Nirvana repasando su infancia y sus comienzos discográficos, mientras que Nick Broomfield apuntó con su Kurt & Courtney a las teorías conspiratorias que acusaban a la propia Courtney Love como principal responsable de la muerte de su marido. A la espera queda otro documental más, realizado esta vez por el realizador Brett Morgen y sin todavía fecha de estreno. De ideología nihilista, Kurt perdió la fe en la humanidad a los siete años después de presenciar el amargo divorcio de sus padres. Las drogas, especialmente la heroína, y la música se convertirían a partir de entonces en sus dos válvulas de escape. Un mes antes de su muerte, el músico atormentado ingresó en una clínica de rehabilitación forzado por su mánager. Su estancia, sin embargo, duró poco, tras una rápida fuga Cobain continuó con su adicción, una adicción que sólo se vería interrumpida por un disparo de escopeta. El cantante de mirada esquizofrénica dejó publicados tres discos de estudio que ya se consideran auténticos clásicos del grunge; Bleach (1989), Nevermind (1991) y In Utero (1993). Las melodías desesperantes de Nevermind le consagraron como artista, gracias sobre todo a su himno Smells like teen spirit, una vibrante oda a la Generación X. Medio año después de su muerte aparecería en el mercado el directo de la banda MTV Unplugged in New York, otra joya donde puede apreciarse el lado más acústico y melódico de uno de los músicos más recordados de la escena de Seattle.