ÓPERA
La ópera pierde a Gerard Mortier
Por Laura Ucelay Zárate
2 min
Cultura10-03-2014
Gerard Mortier fue muy criticado pero muy querido por los amantes de la ópera por sus ideas renovadoras. Este llamaba a su método "dialéctica", lo que le llevó a tener muchos problemas a lo largo de toda su vida. Además señalaba que los numerosos pitidos daban lugar a debate y esto mantenía viva a la ópera. El 21 de Febrero se estrena en el teatro madrileño Alceste, una de la últimas obras programadas por el maestro.
Mortier destacó por interesarse por la historia de la ópera y de España, amante de la filosofía. En este sentido nombraba en diferente ocasiones a los griegos para defender sus críticos. Este señalaba que la mejor forma del aprendizaje es la dialéctica, debates de diferentes opiniones, pero de temas interesantes. Gerard Mortier apareció por última vez el 28 de enero de este año, en el estreno de sus últimos proyectos y más queridos, Brokeback Mountain. Una historia de homosexuales donde él, ya acostumbrado director, lanzó un mensaje a la Iglesia antes de que esta le criticara "La Iglesia debe solucionar sus propios problemas antes de dar lecciones sobre homosexualidad". Mortier nació en Gante en 1943. En 1973 comienza a colaborar como director artístico de la orquesta Christoph von Dhonanyi en Dusseldorf, Fráncfort y Hamburgo (Alemania). En estos años también es solicitado por Rolf Liebermann y Hugues Gall para colaborar con la Ópera de Paris. En 1981 se traslada de nuevo a Bruselas para ejercer de director de Teatro Real de la Monnaie donde convierte Bruselas en uno de los referentes para la música lírica. En 1988 el ya conocido Gerard Mortier fue elegido para participar en el proyecto de la Ópera de la Bastilla en París, pero uno de sus mayores acontecimientos fue encargarse de organizar el Festival de Salzburgo, este tuvo tanto éxito que repitió diez años consecutivos (1991-2001). Aunque tuvo que hacer frente a muchas críticas también fue alabado por su gran trabajo renovador que le dio un toque diferente al festival austriaco. El siglo XXI se le presentaba con importantes desafíos al maestro, entre ellos crear y dirigir el Ruhr-Triennale (2002-2004) en la región de Ruhr, Alemania. También fue nombrado director de la Ópera de Paris donde ya era director delegado. En 2008 se propuso revolucionar el otro lado del charco donde iba a dirigir la opera neuyorquina pero la crisis impidió que pudiera ver unos de sus sueños cumplidos dado que el presupuesto de 60 millones de euros había pasado a la mitad. En el año 2008 fue nombrado director del Teatro Real de Madrid donde pretendía revolucionar la ópera de la capital pero su contrato rescindió en septiembre del 2013. A pesar de esto fue nombrado asesor artístico hasta que falleció.





