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DÍA DE LA MUJER

El reparto de poder entre sexos, asignatura pendiente en España y Europa

Por Andrea Muñoz MartínTiempo de lectura3 min
Sociedad09-03-2014

"Ha llegado la hora de la igualdad real", afirmó la ministra Ana Mato durante la presentación del nuevo Plan Estratégico de Igualdad de Oportunidades (PEIO) el pasado viernes. Las diferencias laborales, salariales, de conciliación son sólo la punta de un iceberg donde la discriminación y la diferencia de oportunidades entre ambos sexos originan la base del problema. Una desigualdad que, lejos de ser erradica, persiste en la sociedad española.

El mundo laboral es uno de los focos con mayores diferencias entre hombres y mujeres –y es que la tasa actividad de éstas últimas guarda una distancia de 13 puntos con respecto al otro género-; además, los salarios son, de media, casi un 23% más bajos que los de los hombres aun ejerciendo el mismo puesto de trabajo. En total, la mujer representa el 45% del mercado laboral. Un dato que, cuanto menos, llama la atención teniendo en cuenta que seis de cada diez estudiantes en la universidad son mujeres. Además, sólo un 16% de los integrantes de los Consejos de Administración del IBEX 35 son mujeres. Este problema atañe también a la Unión Europea, en cuyo Índice de Igualdad de Género –presentado el pasado año por el Instituto Europeo de la Igualdad de Género (EIGE)- destacó que la mayor brecha entre hombres y mujeres entre los países miembros está precisamente en “la representación de poder y la toma de decisiones dentro de la empresas”. Una situación cuya tendencia no es invertible a corto plazo ya que las medidas para frenarla –como, por ejemplo, los sistemas de cuotas- “provocan mucho rechazo”, según el EIGE. La conciliación y la corresponsabilidad siguen siendo también asignaturas pendientes en España y en Europa –aunque en esta última, en menor medida-. El 95% de las personas que tuvieron “excedencias por el cuidado de hijos” en 2012 fueron mujeres –en el caso de las excedencias por cuidado de familiares, el porcentaje se reduce solo en 10 puntos-, tal y como refleja el informe del ministerio de Igualdad. La maternidad y la dedicación al hogar y a la familia son otras de las áreas donde la mujer es foco de discriminación –ellas dedican más de 4 horas al día a su cuidado, mientras que los hombres consumen menos de la mitad en este tipo de tareas, según datos del Gobierno-. Sin embargo, la violencia contra las mujeres sea, quizás, el ámbito que más dolor provoca en este contexto de discriminación. El año pasado, sólo en España, 48 mujeres perdieron la vida por esta causa. Aunque, de hecho, 2013 haya sido el año donde menos muertes por violencia machista se hayan registrado hasta ahora; lo cierto es solo el 21% habían denunciado a sus agresores. Una prueba de que las políticas de Igualdad, así como las plataformas y las medidas legales contra la violencia de género no son, todavía, lo suficiente eficaces. En total, más de 700 mujeres han sido asesinadas en España en la última década a manos de sus parejas o sus exparejas. Al menos el 13% de las españoles reconocen haber padecido o sufrido algún tipo violencia sexual o física. Un porcentaje que, sin embargo, se encuentra entre los más bajos de Europa –tal y como constató el pasado 5 de marzo la Agencia de los Derechos Fundamental de la Unión Europea (FRA)-, donde las tasas más altas de violencia se encuentran los países del norte, como Dinamarca o Finlandia. Para erradicar este escenario de discriminación, el ministerio de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad, encabezado por Ana Mato, invertirá 3.100 millones de euros en el nuevo PEIO que estará centrado, sobre todo, en la creación de empleo, la conciliación de la vida personal y laboral y la erradicación de la violencia de género.