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CONCIERTO

Una Russian Red ochentera reaparece en La Riviera

Fotografía
Por Pedro Plasencia MartínezTiempo de lectura2 min
Espectáculos04-03-2014

Parece que Lourdes Hernández González ha aceptado por fin su fama como Russian Red, la cantante folk de bella voz considerada la reina de los hipsters españoles. Su salto al estrellato llegó hace apenas cinco años, pero lo cierto es que han pasado muchos sucesos entre esos tres álbumes que componen su discografía. El reciente cambio de imágen de la artista tras su estancia en Los Ángeles ha sido la última comidilla de los medios de comunicación.

"Autoproclamarme parte de la cultura era algo que me venía demasiado grande. Ahora me siento mucho más cómoda en mi papel y me siento artista" confesaba la cantante madrileña de 28 años. Dejando de lado su look juvenil de chica buena, Russian Red ha vuelto más atrevida y yanki que nunca, siendo consciente de su nueva sensualidad, y emulando a divas del pop de la talla de Cindy Lauper. La cantautora presentó en la sala de La Riviera su proyecto más rockero hasta la fecha, Agent Cooper, que fue acogido por los fans entre una gran expectación. Con una puesta en enscena sencilla, casi humilde, apareció la banda indie sin ningún efecto artificioso más que la típica cortina de humo o el juego de luces epilépticas. La percusión de Juan Diego Gosálvez y la impecable voz de Lourdes, de calidad idéntica a la del estudio, dominaron durante todo el concierto frente a los demás instrumentos. La cantautora quiso reafirmar su lado rockero incorporando guitarras eléctricas y sonidos ochenteros heredados de la New Wave que llegaron a convencer en algunos de sus temas, especialmente en la canción Michael P. Del nuevo material también destacó el sencillo Casper, una balada melódica con estribillo inolvidable en la que pudo percibirse mucho sentimiento por parte de una Russian Red involucrada que se balanceaba y retorcía con suavidad ante el micrófono. Lástima que la acústica le jugara una mala jugada a su guitarrista rítmico Louis Schwadron, el tigre blanco, cuya interpretación apenas fue audible salvo en su inesperada actuación solitaria. Por otro lado, Brian Hunt, el gran compañero de fatigas y propulsor de la carrera de Russian Red, cumplió aportando coros y líneas de bajo algo discretas pero eficientes. El resultado de todos estos factores se tradujo en un concierto desigual que aburrió y sorprendió a partes iguales en distintos momentos. A pesar de los insistentes comentarios de Lourdes por animar y ganarse el afecto del público "Vosotros habéis convertido esta noche de invierno en una noche de verano", no llegó a producirse el feedback esperado. Puede que parte de la culpa se debiera a la confusión generada por el cambio musical de la banda y la ausencia del elemento acústico, que no llegó hasta el tramo final del espectáculo. La respuesta positiva vino de la mano de obras pasadas, I hate you but i love you y Cigarretes sí consiguieron el furor de los fans que, con una esperada avalancha de aplausos recordaron a la artista sus raíces. Quizá haya que darle algo más de tiempo a este Agent Cooper para ser aceptado en toda su plenitud, porque aunque no cabe duda de que es un buen disco, la sombra de la chica tímida, sensible, creadora de bandas sonoras y ganadora del disco de oro es todavía muy alargada.