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Debate sobre el Estado de la Nación 2014

Rajoy defiende un “cambio de tendencia” frente a las exigencias sociales del PSOE

Por Beatriz Álvarez GallardoTiempo de lectura3 min
España26-02-2014

“Hemos atravesado el Cabo de Hornos”. Esa ha sido la metáfora que ha empleado el presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, para definir la situación en la que se encuentra España. El presidente ha querido referirse a esta zona, uno de los nudos de navegación más complicados del mundo, para simbolizar el definitivo “cambio de tendencia” de la economía española y su camino hacia la recuperación.

Los datos macroeconómicos han sido los ejes del discurso del presidente. Economía, empleo y Cataluña, un tema al que ha dedicado mayor tiempo de lo esperado, han ocupado la práctica totalidad de la exposición. Por el contrario, la gran ausente ha sido la política social, sobre la que apenas ha hecho algunas menciones rápidas. Como contrapunto, los temas sociales han sido, precisamente, los que con mayor fuerza han esgrimido los partidos de la oposición, con el secretario general del PSOE Alfredo Pérez Rubalcaba a la cabeza. Frente al discurso positivo del presidente, el resto de agrupaciones han acusado al Gobierno de “vivir en otra realidad” y de no atender al conjunto de la población, a la que no le llegan los efectos de esos datos esperanzadores. El único momento en el que la Cámara Baja se ha mostrado unánime ha sido en el inicio del discurso del presidente, quien ha dedicado unas palabras a un soldado fallecido en el sur del Líbano en misión humanitaria para las Naciones Unidas. A partir de este momento, las posiciones se han distanciado hasta extremos opuestos. El Presidente abordó un discurso seguro, de tono esperanzador, en el que ha esgrimido una batería de datos positivos para defender la gestión de su gobierno y evidenciar la “innegable” buena dirección en la que se encuentra la economía española. Los indicadores principales a los que hizo alusión el presidente fueron el descenso del paro registrado en 166.343 personas el último año, el descenso de la prima de riesgo y de la inflación, el aumento de la inversión extranjera, la solvencia de los bancos españoles -por encima de la media europea-, y el superávit de la balanza exterior, que supone un 2% del PIB. “Hemos sustituido el retroceso por el avance, la caída por la recuperación, la amenaza por la esperanza”, ha sentenciado. El presidente también ha defendido el conjunto de medidas aplicadas por el Ejecutivo, si bien ha reconocido que algunas de ellas han sido muy duras y nada agradables. No obstante, ha asegurado que es la aplicación de estas medidas lo que ha permitido que España mantuviera su independencia económica sin necesidad de recurrir al rescate europeo. Ha mencionado, en concreto, la Ley de Estabilidad Presupuestaria, la aplicación de los planes de pago a proveedores, la reforma de las pensiones y las reformas laboral, educativa, energética y de las administraciones públicas, entre otras. No obstante, Rajoy ha asegurado que el suyo es un discurso “sin triunfalismos”, y que su Gobierno seguirá aplicando las medidas en la misma dirección, puesto que queda mucho por hacer. Frente a todo ello, el secretario general del PSOE, Alfredo Pérez Rubalcaba ha criticado la posición del Gobierno preguntando al presidente “en qué país vive”. Rubalcaba le ha reprochado que, durante la legislatura popular, el número de desempleados ha aumentado en un millón, y que sigue sin haber crédito para las familias, sigue cayendo el consumo, y las exportaciones aumentan menos en en 2010 o 2011. Asimismo ha acusado al Gobierno de utilizar la crisis como excusa para “hacer lo que la derecha siempre ha querido hacer y nunca se atrevió a plantear”: suprimir la negociación colectiva a través de la reforma laboral, atacar a la escuela pública y crear una universidad para unos pocos, con tasas elevadas y sin becas, en opinión del líder socialista. Rubalcaba también ha criticado la subida de impuestos porque “pagan más los de siempre”; la reforma de la ley del aborto, que ha considerado como un atentado contra la libertad de las mujeres y un incentivo a la desigualdad; la Ley de Seguridad Ciudadana, a la que ha tachado de “ley de orden público” que pretende “impedir que la gente proteste en las calles”; la reforma de las pensiones; la corrupción política, en la que ha reprochado al PP tener más de 100 imputados por la trama Gürtel; la inmigración y Cataluña, donde ha aprovechado para defender su proyecto federalista mientras ha acusado al Gobierno de inmovilismo y de negarse al diálogo.