UCRANIA
Los ucranianos protestan divididos entre el apoyo a la UE o a Rusia
Por Natalia Méndez Aparicio
3 min
Internacional21-02-2014
Ucrania vive una oleada de protestas continuas desde el mes de noviembre. Estas han desencadenado en las últimas semanas una violencia que impera en las calles de Kiev. La disputa entre los que defienden ser miembros de la Unión Europea y los que prefieren ser aliados de Rusia podría generar una guerra civil en el país.
Las protestas comenzaron en mayo del año pasado, aunque es desde noviembre cuando han empezado a vislumbrar una crisis social en el país. Los ciudadanos se manifestaban contra la gestión del presidente Víktor Yanukóvich, bajo el lema “Levántate Ucrania”. El principal motivo por el que se están levantando barricadas en la capital ucraniana son las relaciones internacionales. El gobierno se negó a firmar el Acuerdo de Asociación con la UE para reforzar su amistad con Rusia. El presidente alegó que su decisión se debiera a las órdenes del Fondo Monetario Internacional (FMI) para refinanciar los créditos concedidos a Ucrania entre 2008 y 2010. A los pocos días, una nueva manifestación se organizó en Kiev con el lema “Ucrania es Europa”, con el objetivo de dar a entender al gobierno que los ciudadanos quieren un progreso que no conseguirían aliándose con los Rusos. Por su parte, la UE mantuvo en pie la posibilidad de firmar un pacto, si Ucrania evitaba dialogar con Rusia. El número de manifestantes aumenta en diciembre. Los opositores exigen la dimisión del presidente ucraniano. Es a primeros de este mes cuando se muestra claramente el rechazo por parte del pueblo a la relación con Rusia. Una estatua de Lenin es derribada en Kiev. A pesar de ello, Yanukóvich y Putin cierran en Moscú un acuerdo a mediados de mes. El objetivo de este pacto era la obtención de ayuda económica y rebajar el gas suministrado. La oposición crea la Unión Popular Maidán. Este grupo exige al Gobierno la preparación de unas elecciones anticipadas y una reforma de la constitución. Estas peticiones se dan en contadas ocasiones entre diciembre y el comienzo del nuevo año. La oposición bloquea el parlamento el 15 de enero y el gobierno ucraniano prohibe las concentraciones en señal de protesta. Esta limitación del derecho de manifestación y expresión provocan graves disturbios. La protesta comienza a extenderse por todo el país avanzado enero, siendo todavía el punto más conflictivo la capital. El alcalde de Kiev, Alexander Popov, dimite de su cargo el 24 de enero para “crear posibilidades de alcanzar un acuerdo político”. Cuatro días después, el parlamento da fin a las leyes represivas y aprueba la amnistía de los detenidos a consecuencia de las manifestaciones. Sin embargo, la violencia sigue siendo un factor innegable en las protestas. Por ello, el Ejército solicitó a finales de enero adoptar medidas urgentes para estabilizar el país. Esta decisión ha generado aún más manifestaciones en contra del gobierno de Ucrania. El parlamento acuerda el seis de febrero en diseñar un proyecto de reforma constitucional. Esta reforma retomará la Carta Magna de 2004, abolida por el presidente. Los protestantes abandonan la ocupación del ayuntamiento y otras sedes administrativas diez días después. La ley de amnistía entra en vigor y beneficia a los manifestantes detenidos. Los ciudadanos han exigido restablecer la Carta Magna de 2004. No obstante, las manifestaciones se han seguido sucediendo a lo largo de estos días. La violencia entre servicios de seguridad y ciudadanos es cada vez mayor. La comunidad internacional está tomando precauciones para resolver el conflicto y que no termine por estallar una guerra civil en Ucrania.





