COMUNIDAD DE MADRID
Las batallas perdidas del heredero de Aguirre
Por Adriana Robledo
3 min
Sociedad29-01-2014
Esperanza Aguirre citó a los periodistas para una rueda de prensa. Adiós a la primera línea política para la presidenta de la Comunidad. Pero Aguirre ya tenía sustituto. Ignacio González, actual presidente de la Comunidad de Madrid heredó el cargo con un saco lleno de proyectos que no han llegado a buen puerto. A estas iniciativas frustradas se le suma un problema personal: las presuntas irregularidades que podría haber en el ático de Marbella que compró su mujer.
González comenzó su lista de proyectos con el euro por receta o el copado que implicaba pagar un euro por cada receta expedida en las farmacias. La medida entró en vigor el 1 de enero de 2013 y el 18 de ese mismo mes, el Gobierno central puso en trámite un recurso contra esta tasa. A continuación el Tribunal Constitucional suspendió el cobro de la medida que estuvo en vigor durante el mes de enero y seis meses después González declaró que no volvería a intentar restablecer esta tasa. Entonces ya se ganó la protesta de los ciudadanos, que se negaban a pagar y los miembros de hospitales y centros de salud que salieron a la calle al grito de “¡Qué es esto, qué esto, un euro por receta!” El segundo de los fracasos de González fue el sistema de financiación autonómico. El Presidente de la Comunidad protagonizó una intensa lucha con el ministro de Hacienda, Cristóbal Montoro, al considerar dañino para su comunidad el establecimiento de un déficit equitativo para todas las comunidades autónomas españolas. “No puede consentirse”, comentó González, que los madrileños “sufran las consecuencias de un sistema de financiación abusivo y arbitrario.” En esta ocasión, González pidió 1000 millones que no se le dieron. En su defensa, el ministro Montoro declaró en una revista que “Madrid no puede decir que estoy haciendo lo que no estoy haciendo”. También criticó el concepto de González sobre la solidaridad pues él no es “más solidario que nadie”. Tras dos intentos para ser sede olímpica, la Comunidad de Madrid volvió a repetir su experiencia y se volvió a casa con la misma sensación amarga que en 2012 y en 2016. La capital quedaba eliminada en la primera fase para los Juegos Olímpicos de 2020 y veía como, finalmente, Tokio se llevaba las olimpiadas. Este era el año en el que Madrid tenía más posibilidades de ganar al tener la mayoría de las instalaciones deportivas construidas, lo que supuso una importante inversión durante años, pero tampoco pudo ser. Aunque el varapalo más grande se lo llevó Ana Botella, alcaldesa de Madrid, en el fracaso también se vio salpicado González que como presidente de la Comunidad apoyaba activamente el proyecto. Uno de los mayores quebraderos de cabeza de González fue el proyecto Eurovegas que iba a ser construido en Alcorcón. El Presidente de la Comunidad recibió la promesa de Aguirre de que el magnate estadounidense, Sheldon Adelson, invertiría 35.000 millones de dólares con los que se crearían 200.000 puestos de trabajo con el macrocomplejo de lujo y ocio. Unas cifras positivas a la vista de muchos pero negativas para otros, que se levantaron contra la transformación de la ciudad madrileña en un gran casino que atrajera "turismo del juego". El 13 de diciembre de 2013, el Ejecutivo de Mariano Rajoy, presidente del Gobierno, rechazaba las exigencias de Adelson, quien pedía por contrato "revertir toda la inversión que se realizara, más las pérdidas que se podrían generar ante un posible cambio normativo y una indemnización". La privatización sanitaria de seis centros hospitalarios en Madrid ha sido el último portazo que ha recibido González en sus iniciativas como jefe del Ejecutivo regional. El 31 de Octubre de 2012 el Presidente madrileño adelantaba los detalles sobre el mayor plan de privatización de la región. Unos 15 meses después comparecía de nuevo para anunciar que el plan privatizador quedaba “sin efectos” tras la decisión del Tribunal Superior de Justicia de Madrid (TSJM) que mantenía la suspensión cautelar del proceso por posibles irregularidades en la adjudicación. Con sus iniciativas se ha convertido en un heredero impopular. Como añadido, en el ámbito personal tampoco le han ido mejor las cosas. Su mujer, Lourdes Cavero, fue imputada por una magistrada del Estepona por un posible delito fiscal y otro de blanqueo en la compra del ático de 496 metros cuadrados en Guadalmina, Marbella. La vivienda que, desde 2008 hasta 2012, disfrutaba el matrimonio estaba a nombre de la sociedad Coast Investors, localizada en el paraíso fiscal de Delaware, y controlada por el testaferro profesional Rudy Valner. En marzo de 2013, González declaró en rueda de prensa que era propietario de dicho ático aunque un año antes lo había negado y había mostrado y comentado que sólo lo tenían alquilado por 2000 euros al mes.





