OSCAR
El desafío de Leonardo Dicaprio
Por Pedro Plasencia Martínez
2 min
Espectáculos18-01-2014
Teniendo el apoyo de sus padres, George e Irmelin Dicaprio, desde el primer momento, el protagonista de Titanic comenzó a muy temprana edad en la industria cinematográfica. Con el humilde grupo de teatro The Mud People de tendencia vanguardista el joven Leonardo Wilheim Dicaprio adquirió las habilidades interpretativas para dar comienzo a una carrera de actor que se agiganta por momentos.
Los comienzos sin embargo, se limitarían a breves apariciones en anuncios publicitarios y en capítulos de series televisivas como Roseanne o Los problemas crecen. Su cara no sería conocida por el público hasta el año 1993, momento en el que se estrenó el drama rural ¿A quién ama Gilbert Grape?. En la cinta, el joven Dicaprio tuvo el honor de compartir protagonismo con otra estrella de los 90, un sensual Johnny Depp que ya había disfrutado de las mieles del éxito. Tan solo dos años más tarde, su mánager le conseguiría papeles más relevantes, y sobre todo comerciales, las drogas de Diario de un rebelde y el western Rápida y mortal le fueron dando una imágen de chico malo irresistible que le ganaría admiradoras y críticos por igual. El año 1997 marcó un punto de inflexión en la vida del actor. El famoso director James Cameron estaba preparando una superproducción innovadora sobre el hundimiento del barco más famoso del mundo, y sus ojos se posaron en los actores Dicaprio y Winslet para interpretar a la pareja principal. La película-catástrofe cosecharía 11 Oscars y cuatro Globos de Oro consiguiendo el título del largometraje más premiado de su generación hasta la llegada de El señor de los anillos. El actor había llegado a lo más alto en su profesión alcanzando la fama soñada por todos los artistas, pero no se conformaría con eso. La obra de Cameron abrió la puerta de otros directores reconocidos; Woody Allen, Danny Boyle, Steven Spielberg o Christopher Nolan trabajarían en los siguientes proyectos del intérprete. Sin embargo, el nombre clave sería el del veterano director Martin Scorsese, con él Dicaprio forjaría una relación fructífera que se extiende hasta la actualidad. Scorsese convirtió a Leonardo en su nuevo actor fetiche, juntos rodarían cinco obras de gran calidad en una sucesión de títulos imparables, todos ellos valorados por la crítica y por el público. Gangs of New York fue el primer contacto entre estos dos artistas, la colaboración continuaría con El aviador, Infiltrados, Shutter Island y la reciente El lobo de Wall Street. Con este impresionante currículum a sus espaldas resulta extraño comprobar cómo al actor se le ha resistido una y otra vez el prestigioso premio Oscar. Algunos tildan este fenómeno de racha de mala suerte ¿Pondrá la candidatura de El lobo de Wall Street fin a esta inmerecida situación?





