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UGT

El escándalo de UGT-A, paso a paso

Por Adriana RobledoTiempo de lectura2 min
Economía30-11-2013

Un diario español destapó el pasado 30 de julio la presunta trama de falsificación de facturas por parte de uno de los sindicatos mayoritarios: Unión General de Trabajadores (UGT). El diario aseguraba que “UGT-Andalucía se gastó en publicidad de la huelga general una ayuda para formar a parados”. El escándalo continuó hasta el punto de que el pasado 27 de noviembre se revelase que se habían falsificado 700 maletines y regalado 1.000 bolígrafos en un congreso encargado a subvenciones la Junta andaluza.

Las acusaciones se incrementaron a mediados de agosto al publicarse que “UGT costeaba su revista con fondos para cursos de parados”, es decir, el sindicato utilizó el fondo de los desempleados en pagar facturas de impresión y distribución de la revista regional de UGT. Estas cantidades ascienden de 30.000 a 9.000 euros, respectivamente. Unos días más tarde se hizo público que, en los años en los que la crisis azotó más a los ciudadanos, entre 2008 y 2011, pagó 12.716 euros a sus empleados en una cena celebrada vísperas antes de la Feria de Abril. El importe se cargó a la subvención anual que la anterior Consejería de Empleo destinaba para sufragar los gastos de representación del sindicato en la negociación colectiva. Sólo cinco días después, el 30 de agosto, salían nuevas informaciones a la palestra. Con motivo del Día de la Mujer Trabajadora UGT invitó a comer a 1.600 mujeres en un importante restaurante. La factura fue de 21.600 euros pero el sindicato decidió que cargar el gasto a la Junta de Andalucía bajo el nombre: “Reuniones de los órganos de participación de las federaciones regionales y uniones provinciales, organización sindical 2011”. Más adelante, se intercambian varios correos electrónicos entre el responsable de compras de UGT-A, José Miguel Galdeano, con una administrativa habitual del sindicato, la empresa Lienzo Gráfico en octubre de 2012. En ellos se revela la emisión de facturas falsas e infladas a favor del sindicato. Un solo proveedor generó 140.000 euros en un año. Durante el mes de noviembre se conoce que el sindicato se quedaba con un 15 por ciento de los cursos que subvencionaban tanto la Junta de Andalucía como la Unión Europea. Uno de los mayores símbolos del escándalo se publicó el 26 de noviembre al revelarse que UGT le encargó a la Junta andaluza la falsificación de 700 maletines en Asia. El secretario de Administraciones del sindicato compró un maletín de Salvador Bachiller y le encargó a uno de sus proveedores que le hiciera copias “en Oriente”. Además de que la falsificación es un delito pagado con la cárcel, el sindicato ha declarado en numerosas ocasiones las malas condiciones que se viven en dicho continente por la explotación laboral que existe. Sin embargo, ése fue el regalo elegido para los asistentes del IX Congreso regional con el que obtuvieron 81.000 euros de publicidad para los planes formativos a parados. Los asistentes no sólo fueron atribuidos con un maletín sino que también se les entregaron 1.000 bolígrafos de Francis Montesinos a los delegados ugetistas. El importe total de ambos regalos ascendió a los 100.776 euros. El 27 de noviembre se publicaba el coste del congreso: 563.000 euros. A la junta se le endosó el 85 por ciento de los gastos incluido el alquiler de un piano con José Antionio Griñán, recién llegado a la presidencia. Asimismo, dos días más tarde se conoció que se habían falseado las facturas hasta de los bocadillos de los piquetes informativos de la huelga general de 2010, celebrada contra la segundo mandato de José Luis Rodríguez Zapatero. Se mostraron como gastos de ‘negociación colectiva’.