Política
El presidente que gobierna tras la austeridad y la templanza
Por Selene Pisabarro
3 min
España22-11-2013
El 20 de noviembre se cumplieron dos años desde que llegó a la Moncloa uno de los presidentes que más protestas ha recibido en la democracia española. Sobre él pesa el malestar social por varias reformas (educación, sanidad o justicia, por ejemplo) al igual que también, la sombra de quién le tendió el relevo en el PP, José María Aznar, o la mala prensa. A pesar de todo, afirma que está cerca de alcanzar los objetivos que España necesita y descarta abandonar la legislatura.
La vida profesional de Mariano Rajoy ha sido meteórica: estudió Derecho en Santiago de Compostela y con 24 años se convirtió en el registrador de la propiedad más joven de España. Esto supuso las puertas para ser diputado autonómico con 26 años y presidente de la Diputación de Pontevedra con 31. Durante el gobierno de José María Aznar estuvo al cargo de las carteras de Educación e Interior, hasta la última etapa del ex presidente, en la que fue vicepresidente primero. Una vez que terminó el mandato del PP, se presentó a las elecciones de 2004 y 2008 como secretario general de su partido, aunque con una clara derrota por parte del PSOE. Sin embargo, en 2011, después de que Zapatero proclamara elecciones anticipadas, logró el triunfo absoluto para gobernar España. Dos años se cumplen desde que el presidente electo entrara en Moncloa. Durante estos 24 meses, ha dado mucho que hablar por sus polémicas reformas y el programa electoral que no ha cumplido. A pesar de que Rajoy sea la cara visible del partido, durante su mandato está concediendo más importancia a sus Ministros. De su figura destaca el papel diplomático que ha forjado, inculcando a sus compañeros que cumplan con su trabajo y que escuchen pero no hagan caso a las críticas. Uno de los momentos en los que más se le ha criticado fue cuando tuvo que difundir su mensaje a la Junta Directiva Nacional del partido a través de un plasma de televisión. Los periodistas que acudieron mostraron su enfado porque el presidente llevaba tres meses sin admitir ninguna pregunta. Ha zanjado rotundamente la polémica sobre el relevo de sus ministros afirmando que no los va a cambiar porque no es el momento ya que hay que centrarse en otras cosas, como disminuir los niveles del paro, que prevé que al final de la legislatura está conseguido. Tampoco ve entre sus planes modificar el IVA –uno de los puntos electorales que ha cumplido y por los que más le han recriminado- pero pretende bajar el impuesto de la renta (IRPF) y ayudar a los emprendedores. Ha anunciado que en 2014 presentará el proyecto de reforma fiscal además del nuevo modelo de financiación autonómica. Otro de los episodios más sonados durante este año ha sido el referente al caso Bárcenas, tras varios meses de preguntas que nadie respondía, el presidente decidió comparecer en el Congreso el 1 de agosto, donde rechazó las acusaciones del ex tesorero del PP. Los recortes en sanidad y educación, junto con la aprobación de la más que polémica ley Wert (LOMCE) han generado numerosas manifestaciones en todo el panorama nacional por el descontento de la población. Para manifestar el desacuerdo con la reforma laboral de 2012, se convocó una huelga general y por otra parte, la reforma del ministro de Justicia, Alberto Ruiz-Gallardón, imponiendo las tasas judiciales, ha provocado que el mundo jurídico haya elevado sus protestas. Rajoy y Aznar, distintas caras de una moneda Ultimamente ha suscitado mucho interés el vínculo entre Rajoy y Aznar. A pesar de que el entorno de Aznar y Rajoy predique la nula relación que tienen, el actual presidente se esfuerza por callar esos rumores afirmando que se llevan muy bien pero su predecesor alega que es fría y no mantienen una larga conversación desde hace dos años. Uno de los principales motivos son las críticas que dirige Aznar contra el Gobierno, como que debería bajar los impuestos a las clases medias –sus declaraciones están en la misma línea que las de Esperanza Aguirre- o realizar una reforma fiscal. Además, el ex dirigente ha perdido muchos seguidores ya que durante los 10 años que Rajoy lleva al mando del PP ha reformado la estructura, con lo que los llamados aznaristas se distancian cada vez más.





