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Salud

Compensación económica para los afectados por la Talidomina

Por José Manuel AriasTiempo de lectura3 min
Sociedad20-11-2013

La talidomida es un medicamento que fue creado y comercializado por la compañía alemana Grünenthar entre 1958 y 1963. Era utilizado como calmante de las náuseas del embarazo durante los tres primeros meses. El problema de la talidomida fue que provoco miles de nacimientos de bebés con focomelia, una anomalía congénita que se caracterizaba por la carencia o la cortedad excesiva de las extremidades. 57 años después del caso, la juez implicada ha tenido en cuenta que el nivel de minusvalía de estas víctimas oscila entre el 30 y el 90 por ciento.

La sentencia publicada el miércoles día 20 de noviembre estima parcialmente la demanda presentada por la Asociación de Víctimas de la Talidomina en España (AVITE) y obliga a la empresa farmacéutica a una compensación económica justa. Sin embargo, el fallo del juzgado no es firme, y es posible que se recurra a un recurso de apelación. De ser así, deberá presentarse en el plazo de 20 días. A la indemnización se le ha sumado el pago de intereses legales desde la fecha en que se efectúo la demanda, sin olvidar el incremento proporcional previsto legalmente conforme a la resolución. Otra medida tomada ha sido ofrecer a las víctimas la opción de pedir ayudas a la Fundación Contergan y la Fundación Grünenthal, que les deben proporcionar los mismos beneficios que un residente medio en Alemania. La juez ha calificado la actuación de la entidad como “culposa” y “negligente”, pues los fabricantes ya conocían de antemano los posibles efectos secundarios que podía causar el medicamento. Ha recogido en la sentencia que “Es completamente obvio que si se puso en el mercado un medicamento que ocasionó en su consumo las graves y lamentables consecuencias antes descritas, fue porque no se adoptaron todas las prevenciones exigibles para evitarlas o porque, las adoptadas, fueron manifiestamente inadecuadas e insuficientes”. Ha añadido que “El resultado dañoso evidencia que la experimentación no fue suficiente, adecuada ni acertada, cuando la exigencia en el campo comercial en el que nos encontramos ha de ser, la máxima posible”. Los socios de AVITE se muestran satisfechos con la sentencia, pero no con que sólo se vean compensados a los 23 casos españoles afectados y reconocidos oficialmente. No obstante, hay un total de 184 afectados, por lo que 161 no recibirían ningún tipo de compensación. En cualquier caso, se contempla la posibilidad de indemnizar a las víctimas restantes cuando sus reconocimientos médicos prueben que esta discapacidad fue derivada del consumo de dicho medicamento. Por el momento, ninguno de los demandantes ha presentado ningún informe médico para poder probar su minusvalía desde un principio. El problema reside en que la sentencia no reconoce como afectados a quienes no nacieron entre los 50 y los 60, años en los que se empezó a comercializar. La talidomina se comercializó con distintos nombres, siendo Softenon el más conocido, y se recomendaba para las náuseas, pero era prescrita para dolores. En España hubo más cantidad de casos que en el resto de países de Europa y del mundo. Cuando los demás países del continente europeo ya conocían sus efectos perjudiciales para los fetos, en España se seguía recetando y vendiendo. La farmacéutica alegó que la talidomina estaba poco extendida, sin embargo se importaron hasta 270 kilos de talidomida, lo que equivale a seis millones de dosis. En España se empezó a distribuir en el año 1957 hasta el año 1965. Los afectados fueron los niños nacidos entre ese periodo de tiempo, época en la que llegó el medicamento a España y las madres lo consumieron sin conocer a que se exponían. El medicamento se ha vendido en más de 50 países, en más de 80 nombres comerciales.