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CRISIS FAGOR

El corporativismo de Fagor, en duda

Por Adriana RobledoTiempo de lectura2 min
Economía01-11-2013

La crisis arrasa también al líder de España en marca blanca. La situación de Fagor preocupa tanto a al seno, la Corporación Mondragón, como al grupo del que forma parte por ser primer gran bache vivido en la mayor corporativa mundial en seis décadas de historia. El modelo de solidaridad entre todas las empresas está ocasionando un debate por no soportar la situación que se está viviendo. La empresa que creó a Mondragón ha tenido que acudir al juzgado para presentar su solicitud de preconcurso de acreedores debido a que la corporación le haya negado una nueva inyección de fondos valorada en 50 millones de euros. El motivo ha sido que varias de las empresas conformantes se encuentran en una excelente situación.

Mondragón niega haber dado la espalda a Fagor pues, según un portavoz, “en mayo inyectamos 70 millones en la compañía” y que entregarle más dinero “pondría en riesgo a todo el grupo, porque algunas empresas viven también momentos difíciles”. El trasfondo de la decisión reside en que Fagor carecería de viabilidad porque no se sabe hasta qué punto la empresa podría salir adelante. “Una empresa, con una deuda tan fuerte, que lleva cinco años perdiendo ventas y en números rojos, primero tiene que demostrar su viabilidad”, dicen en la corporativa. Una de las empresas más adineradas de España facturó en el 2007 1.750 millones de euros y en 2012 descendió hasta los 1.167 millones. Las previsiones para este año puede que ni si quiera superen los 1.000 millones, un descenso del 42 por ciento. Con estas cifras se explican las pérdidas valoradas en casi 150 millones durante los últimos cinco años. Los números rojos suman 67 millones hasta junio a pesar de los cambios de dirección y los planes estratégicos que ha elaborado. Antes de presentarse en preconcurso de acreedores cuatro de las cinco plantas de Fagor en España no funcionaban por falta de piezas, que no llegaban a la fábrica por falta de pagos. La situación se ha repetido en la filial francesa, Fagor-Brandt, o en Marruecos. La situación que vive la atribuyen a lo sucedido con “la caída del mercado español por la crisis y el fin del boom inmobiliario”, uno mercado nacional que se habría reducido en un 60 por ciento. Pero el mercado español solo significa el 24 por ciento de las ventas totales de la empresa. Aun así los resultados en el exterior por las filiales de Fagor tampoco han sido como esperaban. La expansión internacional de la firma cuenta con cuatro empresas en Francia, cuyos precios ha ido bajando sin frenos, dos en China y una en Polonia y en Marruecos. El sector se excusa alegando a que en Europa se compran menos electrodomésticos pero influye también que el posicionamiento de la marca de Fagor no encuentre su lugar. La empresa tiene un gran número de bienes que van desde los de bajo coste hasta los de lujo pero donde ha conseguido mayores beneficios ha sido en el segmento medio. Ahora, con la crisis que predomina en Europa los consumidores o se decantan por el precio más bajo o por los de alta gama. Fagor cuenta en ambos mercados con desventajas: las empresas que se dedican al ‘low cost’ lo hacen teniendo sus productoras en países como Turquía o Europa del Este donde es más barato producir. Desde la otra horquilla los electrodomésticos alemanes tiene una fuerza y su lugar que es difícil de arrebatar. Una de las posibilidades que tiene Fagor para salir adelante es la deslocalización hacia Polonia, es decir, cerrar varias fábricas en favor de la de Polonia. Esto significaría que los empresarios, que a su vez son corporativistas perderían el poco capital que tienen, su empleo e irían al paro sin indemnización.