Siria
Rusia y EEUU llegan a un acuerdo para destruir las armas químicas de Siria
Por Adriana Robledo
3 min
Internacional15-09-2013
El presidente de los Estados Unidos, Barack Obama, dio el 11 de septiembre un paso hacia atrás en su postura con respecto a Siria. Se alejaba de la idea de la intervención militar y se inclinaba más por la vía diplomática. Durante este fin de semana el secretario de Estado norteamericano, Jonh Kerry, y su homólogo ruso, Sergei Lavrov, se han reunido en Ginebra para resolver la crisis de las armas químicas sirias. Tras las intensas negociaciones, Siria formará parte de la Convención sobre la Prohibición de las Armas Químicas (CWC) y ha enviado ya a la ONU los documentos para unirse a ella.
El pacto ofrece al régimen sirio una semana para que revele las cantidades precisas de sus depósitos de armas químicas y crea un plazo hasta el mes de noviembre para que inspectores internacionales ratifiquen estos datos. Además, las armas serán interceptadas y quedarán bajo el control internacional para destruirlas en la primera mitad de 2014, sin especificar fecha exacta. Según lo acordado por Rusia y EEUU, el régimen sirio tendrá plazos más cortos de los establecidos en la CWC para deshacerse de estas armas de destrucción masiva. Kerry declaró que, “si este acuerdo se cumple totalmente, se puede acabar con la amenaza que las armas químicas representan, no sólo para el pueblo sirio, sino para sus vecinos y para toda la región” mientras que Lavrov aclaró que “en este acuerdo no se dice nada sobre el uso de la fuerza o sobre ninguna sanción automática”. El largo camino que queda ahora es arduo y lleno de piedras diplomáticas, políticas y logísticas a las que sobreponerse. El primero de los pasos a dar es otorgarle a este acuerdo bilateral una dimensión internacional mediante la ONU. Por otro lado, tiene que haber un importante despliegue de verificación en un país que se encuentra sumido en una guerra civil. Los planes de contingencia del Pentágono estimaban que se necesitarían 80.000 soldados para garantizar el control del arsenal químico sirio. Además, el pacto obliga a completar la inspección de los lugares de almacenamiento y producción de armas en noviembre, fecha en la que, además, tendrán que haberse destruido los equipamientos de producción y mezcla de sustancias tóxicas. La primera incógnita que se plantea es la credibilidad en el número de armas químicas que tiene Siria, para que la que Estados Unidos calculó un millar de toneladas métricas de gases venenosos distribuidos en 45 depósitos en diferentes zonas del país. Por su parte Rusia no comparte estas cifras alegando que hasta ahora el régimen sirio no reconocía disponer de este armamento. El alcance que este pacto puede tener en el conflicto interno es imprevisible aunque Lavrov advirtió que no sólo el Gobierno tenía que colaborar sino que el papel de los rebeldes sirios también es importante para con los inspectores internacionales. Con esto el plan parece dejar al descubierto que el régimen de Bashar al Assad continuará en el poder y los rebeles deberán de contener su ofensiva. El jefe de las fuerzas rebeldes sirias, Salim Idriss, protestó en una conferencia de prensa televisada en Estambul que se sentían “abandonados por la comunidad internacional" y que no les quedaba "ninguna esperanza”. Obama declaró que, aunque tenía esperanza en el acuerdo de Ginebra no renunciaba a la opción militar. “Si la diplomacia falla, EEUU y la comunidad internacional tienen que permanecer listos para actuar”. Su administración ha desertado la opción de que esto figure en el acuerdo con Rusia y la delegación norteamericana retiró la amenaza que figuraba en el proyecto de resolución entregado días atrás en el Consejo de Seguridad sustituyéndolo por “otras medidas”. Por su parte, el ministro sirio de reconciliación, Ali Haidar, ha valorado positivamente el acuerdo ya que, según él, "ha permitido evitar la guerra". "Es una victoria para Siria que ha sido posible gracias al trabajo y la diplomacia de nuestros amigos rusos", explica.





