Egipto
La península de Sinaí, territorio de nuevos enfrentamientos
Por E. Garagui
5 min
Internacional19-08-2013
El Sinaí, una península al este de Egipto, se ha convertido en los últimos días en un territorio sin ley ni seguridad donde los grupos radicales campan a sus anchas, atentando contra las fuerzas armadas y la policía. Además, desde ahí lanzan cohetes a Israel y secuestran a ciudadanos extranjeros. En la madrugada del domingo al lunes, detuvieron con granadas a dos autobuses que transportaban a agentes. Luego amordazaron y ejecutaron a varios de los policías, según información del ministerio del Interior. Al menos 24 agentes de policía fallecieron en este ataque islamista cerca de Gaza.
Egipto está sumido en una ola de violencia desde el pasado miércoles, cuando la policía desalojó dos acampadas en El Cairo de manifestantes islamistas que reclaman el regreso al poder de Mohamed Mursi. Los militares enmarcan sus violentas actuaciones de los últimos días en una batalla contra el terrorismo. Por su parte, los Hermanos Musulmanes, a los que pertenecía Mursi, rechazan todo vínculo con militantes armado. Los incidentes que se han sucedido en las últimas semanas en la península de Sinaí la han convertido en un foco de inestabilidad y escenario de ataques contra las fuerzas de seguridad y gasoductos, así como de actos de contrabando y secuestros. Las milicias islamistas están buscando crear el caos en la periferia del país, lejos de las áreas urbanas férreamente controladas por los generales y las fuerzas armadas. Han habido, por ejemplo, numerosos ataques sectarios contra comunidades cristianas e iglesias coptas en Menia, al sur de El Cairo. Al oeste de la península del Sinaí discurre el canal de Suez, una arteria de navegación crucial para la economía de Egipto. En los pasados días ha habido ataques islamistas en varios puntos a lo largo de ese canal. Una de las advertencias más claras de los generales es que no van a permitir que se interrumpa el tránsito de navíos por esa vía bajo ninguna circunstancia. Este lunes, de hecho, el portaaviones norteamericano USS Truman cruzó el canal junto a una flotilla de dos buques y dos destructores lanzamisiles guiados, sin ningún incidente. “Este es el castigo a los opresores”, escribieron los islamistas en la pared de la comisaría cercana al ataque donde murieron 24 policías. A un soldado le habían abierto la yugular, según un recuento efectuado posteriormente por las fuerzas de seguridad. Horas antes, el artífice del golpe de Estado del 3 de julio, general Abdel Fatá al Sisi, había dicho en un discurso que no tolerará más desafíos islamistas que lleven a “la destrucción del país”. Ha quedado claro que sus tropas han tomado el control de El Cairo y otros centros de población, pero a merced de las milicias radicales queda el Sinaí, donde una mezcla de pobreza y olvido del gobierno han creado el caldo de cultivo idóneo para una insurgencia armada que ahora ve el momento idóneo para pasar a la ofensiva. Por otro lado, el dictador derrocado Hosni Mubarak está cada vez más cerca de salir de la cárcel. El Tribunal Penal del norte de El Cairo ha ordenado este lunes su libertad provisional al haber expirado el plazo de detención preventiva por un caso de corrupción donde se le acusaba de desviar dinero público para edificar, remodelar y decorar mansiones particulares Sin embargo, Mubarak continuará entre rejas porque tiene otras causas pendientes por corrupción y por la muerte de manifestantes durante las revueltas de 2011. Además, el Tribuna ha decretado que su prorrogue la detención de sus dos hijos. En el inicio de la sesión de este lunes, la corte fue informada de que Mubarak y sus hijos no acudirían a la vista por la inseguridad que se vive en la capital egipcia, así como tampoco lo hicieron los testigos convocados. "Todo lo que nos queda es un procedimiento administrativo simple que no debería tardar más de 48 horas. Tendría que ser liberado a finales de la semana", declaró el abogado del ex dictador, Farid el Dib. Mubarak afronta, además, con sus dos hijos y el empresario fugado Husein Salem, cargos de enriquecimiento ilícito y daño premeditado a los fondos públicos relacionados con la venta de gas a Israel. De otra parte, la Fiscalía egipcia ordenó este lunes la detención preventiva durante 15 días de más de 360 miembros de los Hermanos Musulmanes por participar e incitar presuntamente a la violencia en las protestas del pasado viernes en El Cairo. Además están acusados del cierre de carreteras, incendio, sabotaje de propiedades públicas y privadas y ocupación de sitios de interés público. De otra parte también se ha ordenado la detención preventiva, por la misma duración, del imán de la mezquita de Al Fateh por incitar a ocupar ese templo e instar a atacar una comisaría. El sábado, la policía egipcia irrumpió violentamente en la mezquita de Al Fatah donde se refugiaban cientos de esos manifestantes, que tuvieron que ser protegidos de una turba de civiles exaltados que pretendían lincharlos. La plaza de Ramsés, donde se encuentra la mezquita Al Fateh, fue escenario de choques violentos el pasado fin de semana entre los servicios de seguridad y seguidores de los Hermanos Musulmanes que protestaban contra el desmantelamiento de sus acampadas en las plazas Rabea al Adauiya y Al Nahda, en El Cairo. En el ámbito internacional, los países de la Unión Europea reunían este lunes a sus embajadores para analizar una respuesta común a la violencia en Egipto y estudiar la posible convocatoria de un encuentro extraordinario de los ministros de Exteriores. La intención del bloque es revisar de forma urgente sus relaciones con Egipto y tomar medidas con las que impulsar el fin de la violencia y el retorno a la senda democrática. Así lo adelantaron el domingo en un comunicado conjunto los presidentes del Consejo, Herman Van Rompuy, y de la Comisión Europea, José Manuel Durao Barroso. "La violencia y los asesinatos de estos últimos días no pueden justificarse ni tolerarse", señalaron los dirigentes europeos, que subrayaron la responsabilidad en la situación del Gobierno interino y del Ejército. Entre las opciones que los Veintiocho tienen sobre la mesa figura la de suspender los importantes programas de cooperación económica que mantiene con Egipto, aunque una buena parte de esa ayuda se encuentra ya paralizada desde hace meses.





